Otra frontera.

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Internet no es ni ha sido nunca un espacio sin ley, aunque ha tenido leyes propias que nos son ajenas. Es cada vez más un espacio a controlar, que como todas las fronteras acabará siendo sometida a las leyes de los adoradores de la regulación. La diferencia es que las nuevas normas tendrán que incluir la ley de los fugitivos y la ley de los confesionarios.