30. De Gangtok a Pelling.

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El Gurú Nanak, fundador del Sikhismo.Ayer por la noche llovió un poco y esta mañana la niebla cubría la parte de la ciudad que está al fondo del valle. Como el hotel está en la parte alta se podía ver como todos los días la cadena de las montañas al fondo. He comprado el billete para un coche que sale a las doce y media y decido quedarme en la terraza escribiendo y preparando el viaje a Pelling. Al pagar el gerente me pide que escriba mis impresiones sobre el hotel en una libreta que tienen para tal fin. No sé si se lo piden a todos los clientes o sólo a los que saben que están satisfechos. Antesdeayer, al acabar el viaje por el norte, uno de los guías me pidió que escribiese lo que me había parecido el viaje, pero al británico no le dijeron nada. Una vez en Delhi me pidieron también que escribiese las impresiones de un hotel. Yo pensaba que era para tenerlas ellos y enseñárselas a los clientes. Resulta que mi elogioso comentario apareció en un sitio de Internet de viajes al lado de otras que ponían verde al hotel. Encima dejé de ir a ese hotel porque hubo otras cosas posteriormente que no me gustaron. A partir de entonces soy más cauto, pero en éste he estado francamente bien.
Me voy andando hasta la estación de taxi-jeeps compartidos. Afortunadamente en mi fila sólo vamos tres porque los otros dos son una pareja india, bastante grande él y dentro de “sobrepeso grado II” ella. (Ver lo escrito anteriormente sobre el índice de masa corporal) El viaje dura unas 5 horas aunque la distancia es de poco más de 100 kilómetros. La carretera va entre valles cubiertos de bosques y por primera vez veo bastantes campos de arroz siempre en terrazas en las laderas de los valles y cardamomo cultivado. En general todo lo visto hasta ahora es un país montañoso sin apenas ganadería ni agricultura. En un folleto que me dieron dice que el 82% es bosque. No he logrado saber de qué vive esa gente porque la silvicultura no creo que emplee a muchos ni menos que proporcione altos ingresos, suponiendo que en esta actividad esté comprendida la recogida de leña para uso propio. Llegamos a Pelling ya de noche aunque sólo son las 5 de la tarde. La guía recomienda dos hoteles. El primero que miro es el mejor pero son unos abusones y está casi lleno. Me enseñan una habitación con dos ventanas que dan a un patio interior. Vienes a Pelling para tener las mejores vistas de Sikim y te ofrecen una habitación casi a oscuras. Me voy a la segunda opción. La guía lo define como “una popular guarida entre los viajeros”. Es un hotel con una distribución rarísima pero tengo una habitación grande con vistas. Y encima barato. Pregunto por Internet. Está en algún lugar a cuatro kilómetros sin transporte público. No es cuestión de ir de noche. No sé ni si de día. Doy una vuelta por los alrededores pero está todo a oscuras así que me refugio en el hotel. El comedor es francamente acogedor así que me quedo allí a cenar. Se sientan en mi mesa tres franceses con los que charlo un rato sobre la pérdida del francés en España. Me refiero a la pérdida de la lengua no a la guerra de la Independencia. Me sacan la cena que es un plato tibetano que descubrí en Gangtok, “bhagthuk”. La francesa que tengo al lado me pregunta qué es porque tiene muy buena pinta y de golpe, sin avisar, alarga la mano y me quita un trozo de perejil que han puesto y que está flotando por encima de la sopa de pasta con vegetales que es ese plato. Dice que es muy peligroso porque lo lavan con agua del grifo. Me dejó de piedra. Primero porque pensé que se iba a lavar las manos en el cuenco con la sopa y segundo porque el perejil lo podían haber lavado con agua del grifo o de un escorredor, pero yo no sé si con su mano había estado recogiendo boñigas de yak antes de cenar. ¡Mira que hay gente rara! Cuando me despedí de ellos les dije que esperaba seguir estando vivo al día siguiente. Me fui a la habitación a buscar recado de escribir y volví al comedor, pero como la francesa aquella me daba miedo, aunque sus compañeros parecían normales, y quería pedir un té y a saber lo que me hubiese hecho, me senté con una señora holandesa. Resulto la charla tan interesante que no escribí nada. Hablamos sobre viajes por la India que ella hacía con frecuencia y me dijo que había vivido en este país tres años. Estaba casada con un sij aunque vivían en Holanda. Pues resulta que los buenos sijs son vegetarianos, después de lo que escribí sobre los soldados y el rancho. Mañana se va a Darjeeling, pero coge el avión la misma noche que yo así que quizás la vuelva a ver en el aeropuerto. Además como su avión sale antes que el mío intentaré entrar en el aeropuerto diciendo que voy en ese vuelo. Si no han cambiado las normas, el año pasado no podías entrar hasta tres horas antes de tu vuelo. Para solucionar el problema de la gente que llega antes, habían construido una sala de espera enorme y no demasiado confortable al otro lado del aeropuerto, pero tampoco podías entrar hasta cinco horas antes del vuelo. Parece mucho tiempo pero es que si el avión sale de madrugada, cenas en Delhi a las 8 y a las 9 ya estás cansado de esperar y así te vas al aeropuerto y ya te olvidas del equipaje y de los procesos para salir del país. Llegas a las 10 de la noche y no te dejan entrar. Como este año no tengo billete en papel, que lo tengo electrónico, veré si digo lo de KLM en lugar de British Airways para entrar en el aeropuerto.
Comentario literario.
Leí unas consideraciones de Javier Rioyo sobre los libros que te llevas en verano para leerlos porque crees que es el tiempo ideal para esas lecturas pendientes. Hablaba de los libros gordos en concreto. Me reconforta saber que gente como él no pueden con Tolstoi u otros clásicos en verano. Que te parece que vas a tener tiempo para eso y luego los desvelos estivales hacen que vuelvas con el libro sin empezar. Y a mí me pasa lo mismo. Cargo con el libro, pensando que en el plan tranquilo que viajo tendré tiempo para leerlo y regreso sin abrirlo siquiera. A veces creo que en un viaje incierto como éste a lo peor tendré que quedarme en algún sitio sin moverme y entonces devoraré el libro. Quizás si la nieve nos hubiese dejado bloqueados en Thanggu. Pero las condiciones tan precarias tampoco hubiesen hecho la lectura ni fácil ni placentera. Y al final retorno con el libro intocado. Rioyo decía que es al volver a casa y a la normalidad en otoño cuando podemos volver a las lecturas. Pero yo entonces leeré otras cosas y dejaré el libro para el próximo viaje.

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2 comentarios to “30. De Gangtok a Pelling.”

  1. Carmen Says:

    Cuando forme mi grupo en contra de la gente que ataca a las personas de masa corporal superior a 24.99 colgaré tus obesistas comentarios en internet.
    A mí me pasa también lo del libro inmaculado. ¿Cuál es el tuyo?

  2. Angel desde la India Says:

    Entiendo que aquí “comentario” está escrito con el significado de “Explicación de un texto para su mejor intelección” y no de “Juicio o parecer”, porque lo que escribo sobre los gordos es ciencia y no es ataque. Escribo sobre las grasas en su sexta acepción: “Nombre genérico de sustancias orgánicas, muy difundidas en ciertos tejidos de plantas y animales, que están formadas por la combinación de ácidos grasos con la glicerina” y no en las optras que sí podría ser un poco ofensivo. Vaya que estoy hablando de los lípidos.

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