21. Gangtok, primer día.

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El remoto SikimUna breve historia. Gangtok es la capital de Sikim. Cuando dices “Sikim” te viene a la cabeza algo así como el reino perdido en el Himalaya, reino prohibido, Shangri-la… Aunque, a mí por lo menos, también me lo sugiere Bután, que ése sí sigue siendo un reino. Es una zona remota dentro de la India. Cuando miras un mapa ves esta tierra como aprisionada entre Nepal a su izquierda, China (antes Tibet) arriba y a la derecha y un poquito por Bután, también a su derecha. Y por supuesto su conexión con el resto del territorio indio por su parte sur con Bengala Occidental. Digamos que no es demasiado fácil visitarlo por su posición tan descentrada y además como ya he explicado, porque hace falta un permiso fácil o difícil de conseguir en función de las circunstancias.
Esta región estaba habitada por el pueblo lepcha, un grupo tribal que según unos vino de las montañas de Asam y según otros del sudeste de Asia en el siglo XIII. Y aquí vivían tan felices esas gentes hasta que las guerras religiosas del Tibet en el siglo XV provocaron la emigración de población tibetana hacia esta zona. Tres curas, lamas, de los que perdieron, llegaron hasta aquí y consagraron al primer rey, que para los amantes de las palabras raras, se llamaba “chogyal”. Los pobre lepchas dejaron de ser felices y se retiraron a regiones más remotas. A lo mejor es que no querían ser súbditos de una monarquía y además de origen divino. Como todas. Entonces el reino era el actual Sikim más un trozo de Nepal, otro del Tibet y otro de Bután. A mitad del siglo XIX los británicos de la India buscan un sitio de descanso y recreo y logran que el chogyal les ceda Darjeeling por un canon anual. Los tibetanos que creían que aquello era suyo se empiezan a molestar, se crean tensiones y los británicos que en aquellos días no se andaban con tontadas anexionan lo que les da la gana, le retiran la pasta al chogyal y declaran a Sikim como un protectorado. Cuando se van los británicos de la India le ceden a ésta sus tratados. Dentro de Sikim empiezan a haber movimientos para tener un estado democrático. Poblaciones nepalíes muy pobres se levantan contra los monasterios que eran los dueños de las tierras. Todo esto acaba con un referéndum en 1975 donde el 97% de la población decidió unirse a la India. Una de las consecuencias de su incorporación es que la India pasó a tener su único ocho mil, el Kanchenjunga que con sus 8.598 metros es la tercera montaña del mundo y que se ve también desde Darjeeling. Por supuesto no te dejan acercar sin más ni más, necesitas un permiso porque está en un área restringida. En la India siempre que quieres subir a un pico de más de 6000 metros necesitas un permiso especial. Lo mejor es que dicen, aunque suena a cuento chino o ahora en tiempos de corrección en el lenguaje a “leyenda urbana” o mejor sería decir “leyenda rural”, porque no se les puede atribuir a los chinos todas las mentiras el mundo, aunque sean muchos, sino solo unas cuantas, que los que suben al Kanchenjunga tienen prohibido llegar a la cima y deben pararse 10 metros antes, creo que por motivos religiosos. No sé si además les harán ir con un monje budista o un brahmán que debe ser de lo más estresante: te falta nada, estas agotado, para subir tienes que cargar con un cura que encima no para de rezar… Así que si alguno te dice que ha estado en la cima, le contestas que “casi”. Yo creo que entre esos 10 metros y el follón de los permisos lo dejare para otra vez. ¿Por qué os cuento toda esta historia? Para que además de que estéis más puestos en Historia, así con mayúsculas, porque a mí me han sugerido los siguientes pensamientos:
1. Los pobres lepchas. Parece que fueron los primeros pobladores pero nadie los tiene en cuenta. Hay movimientos nacionalistas y separatistas pero a partir de otras poblaciones más tardías. A los lepchas que les den.
2. El ser seguidor de un teócrata esta muy bien cuando eres una estrella en Hollywood o Madrid, pero cuando eres tú el que le trabaja la huerta al cura parece que no gusta tanto.
3. Creía que las guerras santas siempre habían sido entre los belicosos cristianos y musulmanes o entre ellos mismos. Pues no, los pacíficos budistas tibetanos también se daban caña entre las diferentes ordenes. ¿Por qué? Pues por lo de siempre, por el poder.

En Gangtok comienzo el día viendo la cordillera del Himalaya desde la terraza del hotel. El recepcionista me ha buscado un viaje con unos australianos para ir al lago Tsomgo.
Lago Tsomgo.
Esta a 37 kilómetros de Gangtok a 3.750 metros de altitud. A pesar de estar tan cerca ya es un área restringida, o sea que necesitas un permiso especial y además ir a través de una agencia y en grupo. Algunos viajes no puedes ir solo con una agencia aunque estés dispuesto a pagar el sobreprecio. El viaje es francamente bonito. Como la carretera va a la frontera china esta llena de destacamentos militares. El último que vi en el lago mismo. Imagino que hacer la mili allí debe ser una buena putada. A lo mejor no hay mili y son todos profesionales. Entonces, ¡qué le vamos a hacer! (No digo lo que pienso por si lo lee mi madre)
En la orilla del lago donde están estacionados los coches hay un montón de puestecillos con recuerdos, té y comida. Nada mas bajar del coche aparecen jóvenes con yaks engalanados para darte un paseo. A los indios les encanta. Los australianos son cuatro, una pareja mayor y otra joven que son o los hijos o pareja y uno es hijo o hermanos. Hacen bromas sobre lo de subirse a un yak y consideran que como español y amante de las corridas de toros que debería torearlos ¡La madre que los parió! Cuando llevamos andados un centenar de metros se vuelven. Se ha nublado y ha empezado a hacer frío. Yo sigo con el guía (obligatorio en todos los viajes a áreas restringidas) un ratito más. Me dice que es cristiano y que qué somos en España. Que él es protestante y que si seguimos a Billy Graham. Le digo que me suena de la tele USA, pero que los católicos solo seguimos al Papa de Roma. A ver si provoco otro cisma en la India, que sí que seria el cisma de Oriente, pero de verdad. Me dice que cuando regrese a donde está el coche que busque a los australianos en el puesto 25 que es el restaurante de un primo suyo y que ellos están comiendo allí. El 25 es una cabaña pero cuando llego no hay nadie. Me los encuentro al lado del coche esperando al guía. Me dicen que todos los sitios son muy sucios y que no van a comer. ¡Me han jodido porque donde no come un australiano no puede comer un caballero español! Estaban comiendo chocolate y me ofrecen. Les digo que yo llevo algo mejor: turrón de Alicante. Les ofrezco y me preguntan si lo ha hecho mi mujer. Les digo que no, pero estoy a punto de explicarles que mi padre hace unos de los mejores guirlaches del mundo. Pero no lo hago porque no sé decir “guirlache” en inglés y deletrearlo esta fuera de mis posibilidades. Me preguntan que si cuando vayan a Canarias podrán comer turrón. Luego agradecidos me ofrecen un plátano y les digo que no, que es astringente, pero como no se como se dice en ingles les digo que es el antónimo de “laxante”. Pues no saben que es un antónimo (antonym), ni cuando se lo explico, cual es el de este caso. Para no dejarles en mala situación académica les digo que en español no todas las palabras tiene antónimo. Pero, como Galileo, digo entre dientes que ésta sí.
Pero era una buena familia. Mañana se van a Bután. La carretera del lago continúa hasta el paso de Natu, que esta recién abierto como frontera con China. Aún más, no te dejan pasar del último puestecito de baratijas del lago. No es broma. Regresamos a Gangtok donde escribo plácidamente en la terraza del hotel tomando un buen té. El hotel de mis amigas españolas esta muy cerca del mío, camino de Internet, así que paso para explicarles las particularidades del viaje al lago pues ellas lo van a hacer mañana. Me enseñan el hotel. Una preciosidad. De los más bonitos que he visto en la India. Me temo que entre el lujo del hotel y el clima tan agradable de Sikim la vuelta a Calcuta y al ambiente voluntario será durilla. Imagino que como los británicos que pasaban aquí su permiso y luego tenían que volver a luchar contra los belicosos afganos. (Ha sido una licencia histórica porque los que luchaban contra los afganos descansaban en Musuri). Bajamos hacia el centro y me quedo a cenar con ellas. Son encantadoras pero realmente me asustan un poco. Primero por las prevenciones sanitarias que han tomado antes de venir aquí porque se han vacunado como si fueran a visitar todos los países del mundo al mismo tiempo y en todos hubiese terribles plagas y pestes. Después porque antes de cenar se echan un liquido en las manos que se van pasando de unas a otras. Creía que era agua bendita porque como están en esa onda religiosa… pero luego resultó ser un desinfectante, en lugar de lavarse las manos en el lavabo. Y eso que era el mejor restaurante de la ciudad. No me atreví a preguntarles que hacen cuando tocan a un muerto. Creo que a pesar de todo intentaré ir a cenar con ellas mañana pues si el plato está un poco picante ni lo prueban. Se van luego a su maravilloso hotel y yo a Internet. Éste tiene unas cabinas con cortinas. Lo había visto antes pero hasta llegar a Darjeeling no entendía para que servían. Debe ser por lo del porno.

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2 comentarios to “21. Gangtok, primer día.”

  1. jose luis Says:

    Nuestras señas de identidad son siempre las mismas, el Real Madrid y los toros. Qué le vamos a hacer.

  2. Angel en la India Says:

    Joseluis, pues podrían ser Ramón y Cajal y el Prado. O Viriato y Daoiz y Velarde. Pero luchar contra los estereotipos es una labor larga.

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