20. De Darjeeling a Sikim.

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Gangtok desde su teleféricoEn mi ultimo día en esta ciudad me voy a desayunar a la maravillosa terraza enfrente de la cordillera nevada. Me encuentro con el grupo de las cuatro españolas. En la mesa de al lado uno de aquí esta dando clases, imagino que de nepalí o tibetano, a un occidental. Ayer también los vi, pero estaban mas lejos, y el alumno me llegó a poner nervioso porque yo solo le oía decir “aaaah” como hacen muchos británicos delante de cada frase pero éste lo hacia delante de cada palabra. Ahora lo entiendo, porque si lo tienes que decir en tibetano no me extraña que alargues el “ah”. Cuando acaba la clase y se va el alumno, se sienta una señorita. Esa si que es una buena profesión aquí y no la de butanero: enseñar tu lengua y en un sitio tan bonito tomando té de Darjeeling sin parar. Aunque sea de Asam.
Un paseo y a la estación de autobús. Es un jeep compartido pero en el que te venden el billete con número de asiento. El mío era de ventanilla. Íbamos 12 personas. Tres delante van con el chófer, cuatro en medio, afortunadamente una pareja con una niña, y cuatro jóvenes detrás. La primera parte del viaje es una cuesta abajo interminable que te lleva de los 2134 metros de Darjeeling a unos 200 donde se cruza un río. Afortunadamente el coche va a paso de tortuga pues no creo que esté para muchos frenazos. Lleva las ruedas recauchutadas y sin dibujo. Que también miro las ruedas. No digo nada pero les echo una ojeada. Así el miedo es racional. Mi compañero de asiento habla algo de ingles y me explica algunas de mis dudas. Se sorprende de que en España no haya plantaciones de té.
Al llegar al punto de la frontera con Sikim debo ir a pasar el control de extranjeros con mi flamante permiso. Paramos luego a comer y tomo mi primera comida tibetana este año: momos. Unas empanadillas de pasta hervida rellenas de vegetales. Un plato con 8 de buen tamaño, una sopita minúscula y un té, 14 rupias. Unos 25 céntimos de euro, unas 40 pesetas. Por eso las 40 rupias del plato del tren les parecía caro. Y a las cuatro horas y media llegamos a Gangtok. Búsqueda de hotel. Me quedo en el primero. No es la mejor habitación, pero esta muy limpio.
Voy a Turismo donde me proporcionan todas las explicaciones. Me dibujan sobre un mapa todos los sitios donde puedo ir con el permiso, algo menos de la mitad del territorio, para el resto necesito un permiso adicional. Con la nostalgia de las pastelerías-cafeterías de Darjeeling pregunto y voy a una de aquí. Nada que ver. El te me lo sirven en bolsita y más caro que en Darjeeling. Es un sitio muy pequeño y tengo que compartir la mesa con una simpática jovencita alemana, Ilisa. Aparecen en el mismo sitio las españolas. Intercambio de las últimas informaciones. Me ofrecen ir con ellas al lago Tsomgo pues van a alquilar un coche para ellas solas, pero van a ir en domingo y ese día yo quiero ir al mercado. Encuentro un sitio de Internet y ceno en un restaurante cercano. Tiene unos reservados que son muy corrientes en algunos sitios de la India, pero que siempre me sorprenden. Son como unos cubículos con una cortina de tela donde las familias, amigos y parejas se meten para comer. Me parece horrible. Regreso al hotel.
Ya estoy en Sikim destino final de mi viaje. ¿Cuál será el gentilicio de Sikim?

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