En el silencio de las noticias estivales ha pasado bastante inadvertida la recuperación por la Policía española de un submarino de aficionado, al parecer hecho para el tráfico de narcóticos, en las proximidades de las islas Cíes, después de sufrir una avería. La noticia era merecedora de mayor difusión porque es representativa de, y tiene relación con, algunos de los mayores problemas españoles.
Revela el tradicional desprecio del conocimiento al intentar hacer de inepto bricolaje algo que el antiguo tejido de la antigua industria naval gallega podría haber hecho espléndidamente. Hay quien aducirá en su favor que la industria legal no hace productos ilegales, pero es absurdo pensar que un buen astillero va a culpabilizar a sus clientes nada más verlos, como si no hubiera industrias en el mundo que te vendieran submarinos con mucho gusto siempre que puedas permitirte el pagarlos. Véase por ejemplo aquí y aquí.
Y ahí viene un segundo aspecto de la noticia. La chapuza sólo puede provenir de un problema de liquidez o de solvencia de los clientes y si en la industria narca se tiene que intentar la reducción chapucera de costes, si dedicarse al narcotráfico con el riesgo y la pérdida de reputación que proporciona, da menos beneficio que prevaricar en un mal ayuntamiento, va a inducir a muchos a entrar en otros ámbitos.
Cómo se puede ahorrar en transporte si hay submarinos nuevos baratos, que tienes uno pequeñito para dos tripulantes por 400.000 dólares, de menos de cuatro metros de eslora, como un Ibiza ancho. Y los hay de 20 metros de eslora que no parecen muy caros aunque ya no dicen el precio. Si hasta hay submarinillos usados, o pre-poseídos como se dice ahora, baratos, francamente baratos. Y no te preguntan la procedencia de tu dinero, que la portada o home dice que venden a jeques (no es broma) A cuento de qué viene esa demostración que deshonra a toda la industria naval española, que tiene un merecido prestigio y que además está pasando un mal momento. Clientes chapuceros que no os merecéis ni un cayuco de macramé. Nadando desde Bogotá deberíais traer la mercancía (sí, ya sé, ya sé que nadie puede nadar tanto y que sería un castigo excesivo como los mil años de condena por asesinato)
El tercer rasgo de la noticia es que la policía tenia sometido al submarino a vigilancia, porque tenía la «certeza» de que iba a ser utilizado para transportar cocaína. A pesar de la vigilancia, y de que vieron el ensayo fallido de la nave y la huída de los tripulantes, no les detuvieron porque no habían hecho nada que pudiera relacionarles con el tráfico de drogas y no podrían haberle impuesto más que sanciones administrativas menores, aunque dice literalmente el periodista (me suena que con retintín) «los sumergibles tienen la consideración de armas estratégicas». Así que si Ahmadineyad quisiera refinar plutonio (con fines civiles) en las Cíes, a pesar de lo estratégico del plutonio, sólo se molestarían en detenerle si los contadores Geiger hiciesen mucho más ruido que las orquestas de las fiestas patronales (por tapar la música pagada con dinero municipal, no por molestar a los vecinos, faltaría más)