Seamos imaginativos y parabólicos. Imaginemos que CarameloSA es una empresa importantísima, de las mayores productoras de caramelos de España y que tras privatizarse, por adaptación a las directivas europeas y por hacer caja para el Sector Público siempre necesitado, se ha internacionalizado con éxito en los últimos diez años.
Una empresa de tamaño muy inferior, Dulces Naturales, lanza una Oferta Pública de Adquisición a CarameloSA, a un precio que en el lapso de meses se considera irrisorio. Dulces está gestionada por El Cajón, entidad financiera de capital no privado y finalidad primariamente social. La fusión crearía una empresa de tamaño «europeo» lo que no se sabe muy bien qué quiere decir desde el punto de vista del consumidor de dulcería.
El intento de compra genera polémica, primordialmente por dos razones:
1) Por el carácter estratégico para la salud y el futuro de los españoles de la producción de caramelos, que los expertos consideran un cuasi-monopolio natural.
2) Por la pugna interpuesta y paralela, entre arribianos y abajianos, partidarios de los de arriba y de los de abajo, grupos que consideran su idea de la unidad de España la mejor para el sector dulcero.
Incluso hay quien cree que la ciudad sede de la empresa resultante es un factor de gran influencia en el futuro de la empresa. Se afirma también, con indicios, pero sin pruebas, que el Ministro del sector prefería a Dulces en su OPA por su previa relación con El Cajón, beneficiosa para todos.
Estaban en esta discusión los galgos y los podencos cuando llegó Carameleón, la mayor empresa alemana del dulce. Su carácter público le da una pátina de empresa atrasada y conservadora (porque digan lo que digan las Directivas europeas, España ha privatizado antes, mejor y más barato que nadie), pero también le da una seguridad blindada ante OPAs, con Cancillera apoyando detrás.
Carameleón dijo «pago lo que vale y me llevo el premio». Resumen: se llevará en propiedad CarameloSA si no ocurre algo muy milagroso. No tengamos lástima de los accionistas de CarameloSA que se llevaran una prima de resultas de la competición.
De los dimes, diretes y miserias ocurridas en torno a este suceso, incluídas las ocurrencias y razonamientos de algún miembro del organismo regulador del mercado del dulce, no diremos nada porque se necesitaría una voz más preparada y porque nuestra pretensión era distinta, la de preparar el momento de hacer unas sencillas preguntas que no sabemos respondernos.
¿Alguien cree que los implicados en un proceso que ha propiciado la venta de la mayor empresa española de un sector considerado estratégico, después de haberla privatizado en parte para responder a las Directivas europeas, a una empresa pública alemana, merecen tener puestos de responsabilidad? ¿Cuantos desaguisados de ese calibre se pueden permitir por legislatura los Gobiernos, Ministros, Presidentes de entidades financieras y de empresas en pugna (OPA pugna cuyo hostilidad podría/debería haberse ahorrado con el amistoso acuerdo obligado de los actores participantes)? ¿Alguien cree que se podrá contemplar una situación simétrica en una empresa alemana con una compradora española? ¿No parece cierto que los contribuyentes españoles no nos hemos beneficiado lo suficiente de unos procesos privatizadores que en otros países han reportado al Estado cantidades astronómicas sólo en licencias? ¿No parece muy evidente que habiendo privatizado los Gobiernos españoles empresas «estratégicas», basados en la presión de normas europeas que «obligaban» a ello, no debieran consentir su adquisición por empresas públicas de otros países por mucho que sus Cancilleres lo apoyen? ¿Quedan ingenuos que crean que quienes mezclan las ideas, los sentimientos, las cosas de comer y los comentarios cuarteleros merecen continuar en la vida pública empresarial o política?
Esperemos que si falta el azúcar de noche y hay problemas en el suministro, al dar la luz encontremos los caramelos alemanes.
14/09/2006 a las 11:28
Parece que el semen que algunos vaticinaban iba a dar sus frutos, al final ha dado «otros frutos».
También parece que la «fracasada» (Rodríguez dixit) Merkel ha hecho bien sus deberes. Ojalá tuviéramos a algún fracasado de ese estilo en el gobierno de España. Me parece que eso es mucho pedir.
Alguna participante de este foro hablaba (no cito literalmente) de las sólidas ideas del señor Rodríguez. Pues no será esta una de sus ideas, muy sólida. A no ser que las ideas sólidas sean como una barra con forma de «U».
Una última reflexión, ¿por qué hablamos de caramelos y no de otras cosas que den calambre…?