25. Kampot II.

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Bokor, el bosque húmedoBokor.
Los franceses construyeron una estación de montaña en Bokor a 1080 metros de altitud. Clima frío, cascadas y bosque impenetrable. Así hicieron una carretera en 1917 e inauguraron un gran hotel en 1925. La estación fue abandonada dos veces: en los años 40 por la ofensiva de los vietnamitas y de los camboyanos que luchaban con ellos contra las tropas coloniales francesas y de nuevo en los 70 con los jemeres rojos. Desde entonces ha estado abandonada excepto por la presencia de nuevo de tropas de vietnamitas y jemeres rojos en los años 70 y 80 al ser un lugar estratégico importante.
Empieza la excursión por una carretera increíblemente mala. Yo que he conducido durante varios años una furgoneta parecida a la que llevábamos creía imposible que pudiese salvar todos los obstáculos. Mi asiento al lado del conductor estaba encima del motor y era bastante poco mullido. Tenía el trasero achicharrado. En uno de los saltos se derramó parte de la comida sobre mi espalda: un caldo amarillento que abrasaba. Paramos en las ruinas de un palacio que se hizo construir el rey y que se conoce como el “palacio negro”. Cada vez entiendo menos a los monárquicos. Visto lo que hacen las monarquías y el trato que dan a sus súbditos parece mentira que alguien crea que es la mejor forma de gobierno. Claro que en las repúblicas también pueden hacer eso sus presidentes pero siempre puedes decirle “puerta señor González” o “puerta Don José María”. Paramos en un lugar del bosque e iniciamos una excursión de una hora por un sendero de esos de película de aventura en la selva. Precioso. Seguimos con la furgoneta y llegamos a la meseta donde está la estación de montaña. Una niebla que no se ve nada. Comida en la entrada del “Bokor Palace”. O sea en unas mesas de madera con la comida que han traído en el hall del hotel. Allí encontramos a una pareja de españolas que van en otro grupo y que están medio cabreadas, medio fastidiadas. Esta lloviendo, hace frío y ellas van en un pick-up, que aunque más recomendable que nuestra furgoneta por el tipo de camino, obliga a ir a parte del grupo en la caja al aire libre. El hotel es un lugar increíble. Totalmente saqueado no queda ni una ventana ni casi un azulejo pero está en pié. Grandes salones cubiertos del agua de la lluvia, habitaciones, escaleras… puedes pasear por todos los sitios. Y parece que hay unas vistas increíbles desde él, pero no hoy. Como el tiempo es tan malo volvemos enseguida. Paramos en una iglesia católica también vacía. Llueve mucho. Luego visitamos, ya fuera de la niebla, unas cascadas preciosas a las que hay que ir andando unos 45 minutos. Nos coge un diluvio y nos ponemos perdidos. Especialmente a mí que me ha cogido atravesando un río y sin paraguas. A mitad del descenso nos encontramos abandonado en mitad del camino al pick-up de las españolas y al cabo de media hora a ellas andando. Se había estropeado y bajaban mientras esperaban otro vehículo. Si estás de ánimo como estaban ellas y encima te pasa eso debe ser horrible. Nosotros con la lluvia que cae tenemos que tapar la ventanilla con un paraguas y yo hacer de limpiaparabrisas interno al chofer. Llegamos empapados al hotel. En la furgoneta íbamos una pareja de belgas, un italiano, Bruno, que parecía sacado de un manual de “italianos típicos”, una pareja de danesas, otra de franceses, una francesa y nosotros. Ha sido un viaje muy interesante pero en el que solo hemos vislumbrado lo que es y fue la estación de Bokor.
Consejos.
Cuando entras en el parque, el “ranger portero” te da una fotocopia del recorrido con varios consejos:
Hay varios senderos para hacer recorridos a pié pero que no tienen mantenimiento así que tienes que seguir una serie de precauciones:
1-Las minas no son corrientes pero no te salgas del camino.
2-Los tigres son raros pero evita entrar en el bosque al anochecer. (No dice nada de “trípode”).
3-Los cazadores furtivos están en lo más profundo del bosque así que si quieres ir por allí contrata a un ranger.
4-En el parque hay muchos senderos que se cruzan, si tienes dudas contrata a un ranger.
Y no dice nada de la niebla. Como para quedarte en casa.
Minas.
Es el principal problema del país y no sólo para los viajeros sino también para los camboyanos. Durante 15 años distintas facciones fueron sembrando el país de minas. Primero la guerrilla de los jemeres rojos. Luego el ejército lo hizo contra la guerrilla. Después los jemeres rojos contra los vietnamitas que invadieron el país. Se calcula que hay alrededor de unos 12 millones. Os recuerdo que el tratado para la eliminación de minas personales es de 1997 y que España, país fabricante, lo firmó, cosa que no hicieron ni China, ni Rusia ni Estados Unidos que además siguen fabricándolas..
Así esta nación tiene el índice más alto de gente amputada del mundo. Además en un país agrícola como éste es un problema económico importante al impedir cultivar ciertos lugares o tener ganado. Y la población local es la que sufre todo esto. Los turistas no. Que han limpiado a conciencia los lugares más importantes. A pesar de eso recomiendan que no te salgas de los caminos pisados. Que es mejor que pierdas el pudor a una pierna. Que aquí se calcula que hay unas 40 mil personas a las que les falta algún brazo o pierna. Un consejo que he leído: si por casualidad te equivocas y entras en un campo minado vuelve sobre tus pasos solamente si ves claramente las marcas de tus huellas. Si no quédate donde estás y grita pidiendo ayuda (tendré que leer como se dice “socorro” en camboyano) porque como dicen los expertos “es mejor que pases un día en medio de un campo de minas que pases toda la vida como amputado”. Acojona, ¿no?
Para quitar hierro: en Vietnam también estuvimos en un sitio así y lo mismo en las ruinas de Preah Vihear. Y sólo tienes que seguir los caminos ya pisados. Así de fácil.

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Una respuesta to “25. Kampot II.”

  1. LUIGI Says:

    Lo de vuestro vehículo es de película de los Hnos. Marx.

    Es increible el daño que han hecho y que seguirán haciendo las minas en un pais como Camboya pero lo que me parece todavía más dramático es que a las puertas del 2007, ee.uu. regale estas minas junto a las bombas de rácimo a su hijo israel para que asesine a la población de Líbano ante la atenta mirada de la comunidad internacional. Inexplicable y decepcionante.

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