¡Qué barbaridad dirá algún lector! Eso, eso, ¡Qué barbaridad! Creemos que el Ayuntamiento de Madrid se arrepentirá de colocar parquímetros recaudatorios en casi toda la ciudad si los ciudadanos vándalos (y los alanos y, como decía el chiste, hasta los suevos) continúan con sus correrías y llegan a la mítica cifra de 1000 parquímetros destrozados. O a la de 350 o a la de 6000, es decir a una cifra que los responsables municipales consideren dolorosa, que todas las cifras son míticas cuando duelen. Los ayuntamientos entienden mucho de violencia; de hecho se suelen plegar a ella en muchos casos. En los botellones consentidos, en las agresiones sonoras pagadas muchas veces con dinero municipal, en las manifestaciones extemporáneas que colapsan las ciudades para lograr unos segundos de telediario, en las obras incomprensibles que obligan a los ciudadanos a perder muchas horas de su vida en esperas y en otros muchos ejemplos. Lo lamentable es que, si llega el caso, el arrepentimiento no será una virtud moral, no reconocerá ningún error de apreciación en contemplar a los ciudadanos como vacas recaudatorias, será una simple gestión de costes.
06/06/2006 a las 13:04
Extraordinaria la figura de vacas recaudatorias en las Granjas de lo Publico
07/06/2006 a las 10:11
Ciertamente es que sólo el dinero moverá al ayuntamiento. Lo que es peor es que las vacas recudatorias se convertirán en vacas recaudatorias y salvajes convecidas de que el único argumento es la violencia.
07/06/2006 a las 14:03
Es cierto, parace ser que la violencia es lo único que se entiende en estos tiempos. Mientras sigamos siendo para los prebostes, más que ciudadanos rebaños de ovejas (y nosotros además lo interioricemos como tal), seguirán haciendo de su capa un sayo. Es una pena, al final los paganinis somos siempre los mismos.
13/06/2006 a las 09:09
araganzuela sin parquimetros
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