Estamos absolutamente en contra de la mayoría de las discriminaciones y, sin duda, de las fundadas en características dadas en el momento del nacimiento. Incluso, aunque no se den por completo en el momento del nacimiento, de las basadas en la capacidad y méritos del individuo.
Quien crea advertir algún cinismo en la frase anterior, no lo hay.
Que piense como sería hoy el mundo si los papás de Albert Einstein le hubieran enviado al equivalente en su tiempo de la FP (aprendiz en el taller de algún maestro gremial), según lo que apuntaban su capacidad y méritos aparentes para el estudio, después de suspender el ingreso en el Eidgenössische Technische Hochschule (Escuela Politécnica) de Zurich la primera vez que lo intentó. O no le hubiesen dejado volver a Suiza para acabar el bachiller y le hubiesen buscado un trabajo en una orquestina de Milán porque lo que mejor hacía era tocar el violín. O si su jefe en la Oficina Suiza de Patentes le hubiera despedido por conducta impropia al enterarse de que Mileva, su novia embarazada con la que se caso dos años después, había tenido que dar en adopción a su primera hija a la que jamás volvió a ver.
Mientras muchas formas de discriminación parezcan imposibles de eliminar, veremos como mal menor el sistema español de discriminación, tonto, casi al azar, discriminación basada esencialmente en la conducta, salvo en el mercado de trabajo, que sigue con terquedad diciendo que aprecia capacidad y méritos, siempre juzgados de una forma solemne que dice más de quien juzga que de la persona juzgada.
Sepa quien crea en la capacidad y los méritos que quienes, sin querer, le valoran no creen en ellos, salvo que haya sabido elegir bien a sus padres.
Para acabar, es tan difícil valorar capacidad y méritos que creemos que sólo puede hacerse con equidad entre iguales, con base en obras y conductas observables.
16/02/2006 a las 10:19
Suscribo totalmente el párrafo sobre las evaluaciones en el ámbito laboral y la claridad con que reflejan al evaluador ¿o las miserias del evaluador? más que al evaluado.
Esto incluye también la dificultal de valorar capacidades sin que, como alguien dijo, medie la emoción, que es tan engañosa.