Uno de los rasgos de Zara que más sorprende a los analistas es que ha llegado a ser el imperio que es hoy sin gastar en publicidad. Dedica a ella, como mucho, la décima parte de lo que gastan sus competidores comparables. ¿Quiere eso decir que la publicidad no es obligatoria para hacerse un nombre conocido en el mundo? ¿En el mundo comercial? ¿Pero no llegamos al extremo de que incluso los gobiernos y las ONGs creen que sin «comunicación», como a veces emboscan a la publicidad más ramplona, no nos enteramos de sus logros? ¿Y resulta que había parte de verdad en el refrán «el buen paño en el arca se vende»? ¿Ahora que ya no hay arcas y que hay que desconfiar de que haya buenos paños?