En una de las reuniones habituales del sector de automoción ha sido muy celebrada la idea de los fabricantes españoles de suprimir las luces de intermitencia. En un momento en el que la competencia asiática está obligando a una finura milimétrica en los costes, el ahorro de 4 ó 6 pilotos, más el cableado, más el abaratamiento del mando de intermitencia, más el ahorro de tiempo de montaje por vehículo fabricado, va a permitir, a quienes vendan en el mercado español, un aumento del margen muy interesante. Preguntados por otros fabricantes que no entendían la medida, la respuesta unánime ha sido: «Si es que no se usan».
En la misma reunión, los fabricantes españoles han estado a punto de recibir un homenaje de la asociación mundial de los fabricantes de lámparas halógenas, encantados con el consumo elevadísimo de esas lámparas para las luces antiniebla, permanentemente encendidas hasta en pleno Agosto. Modestamente han declinado aceptar la autoría: «Ésto tienen que apuntárselo a la asociación DGT (Difícil Gestión del Tráfico), pero es cierto que queda bonito».