
Resumen del viaje.
Como preveía al comienzo del viaje, este fue muy interesante, aunque menos frenético que algunos de los que hemos hecho por Asia y desde luego mucho más cómodo que los de la India, por ejemplo, pero insisto, no por eso menos interesante
Por partes:
– El transporte entre ciudades fue un descubrimiento muy agradable, pues a pesar de los largos recorridos y las muchas horas de autobús, en general fue muy cómodo.
Lo mismo que los autobuses urbanos en todas las ciudades en los que los tomamos.
Claro que la foto no es de Argentina, que es de los taxis de aeropuerto de Sitwe en Birmania.
– Las excursiones estuvieron muy bien y la única que no volveríamos a hacer sería la de La Cumbrecita, lugar que debe ser interesante para los argentinos, por lo que supone tener un pueblo “alpino” donde debería haber uno “andino”. Pero es que no tuvimos ninguna otra oportunidad de elegir una alternativa.
Los precios de esta actividad a mí me parecieron altos para el nivel de vida del país, pero ellos creo que no hacen una excursión detrás de otra como nosotros en este viaje y además parece que prefieren gastarse la pasta que ahorrar en pesos dado el nivel de inflación que tienen.
– La comida. Una maravilla, sobre todo si no eres vegetariano.
– Actividades culturales. Lo mismo que el punto anterior y sin una sola que no volveríamos a hacer y con una excepción, el tango del Centro Cultural Borges, que fue más que una maravilla.
– Alojamientos. Todos muy bien, con la excepción del apartamento “vacío” del día de llegada a Buenos Aires. Vaya, que menos en ese repetiríamos en todos y por culpa de la desidia del dueño, no por el propio apartamento.
– El agua. Este es un elemento que tengo siempre en cuenta en estos viajes, sobre todo pensando en lo que puedes encontrar y en esta ocasión fue inodora, incolora e insípida, como me enseñaron los padres escolapios como las características de este líquido.
Vaya, que creo que no tuvimos que comprarla ni una sola vez. A cambio invertimos ese ahorro en cerveza y en vino.
– Lo “blue”. A pesar de las advertencias sobre los problemas del cambio de dinero todo fue fácil y sin ningún contratiempo. Y muy favorable para nuestros intereses.
– El argentino. Vaya, el personal, fue lo mejor. No nos encontramos ningún “atravesao” y sí personas encantadoras que nos ayudaron a resolver alguno de los pequeños inconvenientes que son inevitables en el día a día.
– La Argentina. Un país enorme y muy bonito y con unas ciudades, al menos todas en las que estuvimos, que merecen ser visitadas.
En resumen (del resumen): que tienes que ir a este país por lo menos una vez en tu vida y por lo menos en una estancia de un mes.
Y no te digo más que nosotros intentaremos volver este año.
PS
Dado que escribo este resumen en el invierno del 2024 no puedo dejar de señalar la llegada a la presidencia de esa república de Javier Milei, algo que ese sufrido país no se merecía.
Y ahora las «reflexiones finales”.
Etiquetas: Argentina, Centro Cultural Borges, Euro blue, Tango









19/04/2024 a las 17:51
Bueno, ya anuncias el final del final y, como siempre, la pena de no tener ese ratito diario para saber de vuestras andanzas.
Ya me despediré del todo con las «reflexiones finales». Por cierto, he leído los relatos a los que pusiste enlace y vuelvo a repetir que me encantan.