
Hoy vamos a dedicar el día a Mendoza.
Esta mañana, después del desayuno, charlo con una pareja alojada en el hotel. Son mayores y él portugués, pero ha vivido desde niño aquí: “El peronismo es el cáncer de la Argentina”.
Me ha sorprendido esa afirmación, pues creo que la gente tiene miedo a hablar (mal) de Perón y de los militares.
Tras el desayuno vamos a visitar el Parque de San Martín.
(Si un día descubren que este santo laico tuvo algún acto reprobable -al margen de su traición a España, según el punto de vista- tendrían que cambiar el nombre de la mitad de calles, plazas, parques, centros administrativos… del país).
NB
Sobre la traición.
Algún historiador argentino actual incluso cree que estaba en connivencia con Inglaterra para perjudicar a Francia.
El parque está muy cerca de nuestro alojamiento y en el camino volvemos a encontrar todas las características viarias de esta población.
Todas las manzanas, aquí “cuadras”, son cuadradas, de unos 100 m de lado y acaban sus aceras en el cruce con una bajadita, un rebaje, que permitiría el acceso a la calle de una silla de ruedas, pero… es que las aceras no son llanas de una forma continua en las calles que están ligeramente inclinadas, sino que salvan esa inclinación con un escalón o dos.
Además, en cada tramo de cada casa, y en este barrio son casi todas viviendas unifamiliares, el propietario ha hecho su parte de acera como le ha dado la gana.

Y casi todas las aceras están flanqueadas por unos canales que la guía llama “acequias”, aunque no creo que tengan fines regadores, sino simplemente para llevar las aguas de las lluvias, aunque en la forma en que están hechas y cubiertas de piedra les dan un aspecto estupendo, pero nada práctico a efectos de mantenimiento.
Pasamos por edificios que debieron de ser espléndidos, y algunos todavía lo son, pero que están en muy mal estado. En uno de ellos, un gran palacete, vemos como un repartidor de comida llama a la puerta, una gran cancela, aparece una viejecita con dos grandes perros y sin salir a la calle recoge el pedido y regresa a la mansión.
En la entrada del parque hay unas verjas impresionantes con una historia especial.
Parece que fue un encargo del sultán turco Hamid II a una fundición escocesa, pero que finalmente fueron enviados aquí. (Triste vida la de este sultán si la buscas en la web).
Tras pasar esa puerta hay dos grupos escultóricos que son una reproducción de “Los caballos de Marly”, de la plaza de la Concordia de París.
Vemos una oficina e información del parque y vamos hasta allí, pero extrañamente hay cola y todos son señores mayores con un carnet en la mano. Afortunadamente, una empleada que ha salido nos pregunta si lo que queremos es información y menos mal porque aquella cola era para sacarse permisos de pesca.
Charlamos un ratito con ella sobre la ciudad y visto lo mal que están las aceras le pregunto que qué hacen con los ciegos, que si utilizan las técnicas de los espartanos con los niños débiles. No me entiende y Marisa luego me reprende: “Mucha gente no comprende tus ironías”.
Realmente solo hemos visto dos ciegos en todo el viaje y los conducía un vidente.
NB
No tenía muy claro si escribir “vidente” o no, así que busqué el antónimo de “ciego” y el resultado fue sorprendente: “vidente”, “cuerdo” y “prudente”. No sé si fiarme mucho de estos diccionarios.
Luego en el recorrido por el parque charlo con dos policías que iban en bicicleta y al final con dos a caballo. Ayer fue con dos bomberos-policías, al final voy a conocer a todos.
Lo único malo es que uno de los caballistas le dijo a Marisa que tuviese cuidado con la cámara y eso la intranquilizó.
El parque es una maravilla, aunque el día es fresco y no anima a pasear por él.
Hay una fuente impresionante y lo mejor (en comparación con las de España) es que aquí funciona.
Y de nuevo una “inspiración” parisina: la de “Los Cuatro Continentes” de los Jardines de Luxemburgo. Están representados los cuatro continentes: América, Asia, Europa y África, entonces parece que Oceanía era parte de Asia.
Esta es la descripción oficial argentina, pero por si eres un observador atento: la fuente original no está situada exactamente en los jardines de Luxemburgo, sino en el más pequeño jardín situado al sur de estos: el “Jardín Marco Polo”, oficialmente “Jardin des Grands-Explorateurs Marco-Polo et Cavelier-de-la-Salle”. Imagínate si vives allí (como debe ocurrir a los sin techo de aquella zona), cuando tienes que poner la dirección.
Y lo mismo ocurre con la fuente que se llama oficialmente, la de París, la “Fuente del Observatorio”, “Fontaine de l’Observatoire”, aunque también se la conoce como la “Fuente de las cuatro partes del mundo”, “Fontaine des Quatre-Parties-du-Monde”.
De cualquier manera, esta de Mendoza es una maravilla. Y con agua corriendo, insisto.
También tiene un pequeño lago donde dos jóvenes reman en una canoa y con un espléndido edificio, el Club Mendoza de Regatas, CMR, que yo la “R” la creía de “Remo” y si hubiese sido en España de “Real”. Bueno, eso tendrá de bueno, que la “R” que sirve para “Real” también servirá para “Republicano” y no habrá que cambiarla.
Y como en Bariloche hay unos ejemplares de árboles enormes y preciosos que me dan mucha envidia. Imagino que el que no haya habido guerras ayuda a ello.
Lo de las Malvinas no cuenta.
Etiquetas: Argentina, España, General San Martín, Mendoza, París, Perón










14/03/2024 a las 13:28
Bonito día y bonita crónica.
14/03/2024 a las 18:13
Gracias «La Propia».