11. 1. Argentina 2023. 6 de abril, jueves. Noveno día de viaje. De Puerto Madryn a Bariloche. Primera parte.

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Escribo el borrador de esta crónica en el autobús que va a Cipolletti: ¡Vaya nombre para un pueblo! Parece un mote personal puesto a mala leche.

Nos despertamos a las 7 y media, cuando se hace de día y esta Patagonia ya no tiene nada que ver con la de Puerto Madryn, o quizás es que ya no es “Patagonia, Patagonia”.

Sobre el nombre de la región.

La creencia más extendida es que viene del tamaño de los pies de sus primitivos habitantes, los tehuelches, y esto fue tan temprano como en 1520 cuando pasó por aquí Magallanes dando la vuelta al mundo. Según Pigafetta, cronista de a bordo, «Nuestro capitán llamó a este pueblo Patagones…». El resto son elucubraciones.

Según una medievalista argentina, el nombre viene de una novela de caballerías que habría leído Magallanes, cuyo protagonista era un gigante llamado «Patagón» y los tehuelches eran también grandes.

2014. Sri Lanka. Polonnaruwa.  Gal Vihara.

NB

Si a Magallanes le parecían grandes los pies de los patagones, no quiero ni imaginarme lo que hubiese dicho de los pies de Buda.

Hoy es Jueves Santo y aquí es “feriado”, que me recuerda lo que pasaba en España en los 50 y que a mí me tenía confundido y creo que ya lo he escrito alguna vez: el Jueves Santo era “festivo no recuperable”, pero el Viernes Santo era “festivo recuperable”, así que el Jueves era festivo ”de verdad”, pero el Viernes si hacías fiesta lo tenías que “recuperar” trabajando otro día festivo “no recuperable”, como un domingo, por ejemplo. 

Así yo no entendía por qué mi padre tenía que trabajar el Viernes Santo, aunque él me dijera que era por ser “festivo recuperable”.

2010. Alcañiz.

Pero de alguna manera han comenzado las vacaciones de Semana Santa, por lo menos en los centros oficiales y similares y hay una gran circulación de vehículos por la carretera.

Como salimos de Puerto Madryn al final con 40 minutos de retraso llegamos a Cipolletti a las 9:45 de la mañana: 12 horas.

Después de los paisajes áridos y esteparios alrededor de Puerto Madryn te sorprende la vegetación de toda esta zona: muchos álamos, que empiezan a amarillear (estamos en otoño) y muchos, muchos frutales, especialmente manzanos de frutas rojas, o eso creo que son, pues están cultivados de una forma especial (¿en espaldera?) y desde la carretera se ven como unos setos altos cargados de frutos rojos. Y es que he leído que esta ciudad es famosa mundialmente (un poco exagerado, ¿no?) por sus cultivos de peras y manzanas.

La primera gestión en la estación de autobuses es saber cuándo llegará nuestro próximo transporte que nos llevará desde aquí a Bariloche: deberíamos salir a las 10:30, pero viene con retraso. No es sorprendente, pues su origen es Mar de Plata o La Plata (están separados por unos 400 km). Me explica el de la ventanilla de la compañía de autobuses que lo anunciarán y que aunque dirán que sale a las 10 y media lo hará a las 11 y media más o menos.

La verdad es que sigo teniendo problemas de comprensión del argentino. Además, nos percatamos que están llegando varios autobuses con nuestro destino, Bariloche, pero cada uno con origen diferente. Afortunadamente, no estamos en Corea y entiendo mejor este español que el coreano.

Después vamos a por el desayuno y la comida: una pequeña cantina que hay en la estación.

Los precios, como siempre, son buenos si calculas en “euro blue”, pero no tanto si lo hicieses con el euro oficial.

Y una nueva expresión que te sorprende: “¿Quiere que le levante la bandejita?”. Eso es lo que me pregunta la anciana cantinera cuando hemos acabado el desayuno.

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