
Más de 20.000 pasos.
Hoy ha sido un día bastante interesante.
Ayer vimos a unas jovencitas más o menos disfrazadas entrando en un edificio magnífico donde un gran letrero dice que es el “Círculo Militar”, en lo que es el Palacio Paz, y hoy al salir del apartamento volvemos a ver lo mismo: son muy jóvenes y algunas bien acompañadas por su madre y también algunas acaban de cambiarse la ropa antes de entrar, así que le pregunto a una madre (con hija) y me explica que es para un desfile.
Le pregunto al portero del edificio por las visitas guiadas, única forma de acceder (a no ser qué seas una de esas jovencitas aspirantes a la fama): martes, jueves y sábados y cuesta 3200$. Más que un “menú ejecutivo” en un restaurante elegante.
Regresamos otra vez a la “Terminal de Ómnibus” para comprar un billete más, pues podríamos tener algún problema en nuestro tercer “salto” desde Mendoza a Salta y ayer no teníamos bastante dinero para su compra. Piensa que en algunos de estos trayectos solo hay uno o dos autobuses por día.
Pasamos por el centro del Parque de San Martín: unos árboles enormes y preciosos con algunos ejemplares con unas grandes flores para nosotros desconocidas. Más tarde una señora me dice que se llaman “lapacho”. Lo tendré que investigar.
Y otra palabra aprendida: “abrochar” por “grapar”: ”¿Le abrocho los boletos?”.
En estos viajes de largo recorrido y con estupendos autobuses (eso espero) de dos pisos hay dos tipos de billetes: “semi cama” y “cama ejecutivo”. (Por lo visto aquí lo de “ejecutivo” se utiliza mucho, no sé yo si demasiado): el primero es para el piso superior y tiene 4 asientos por fila, o sea dos más dos con 46 asientos; el segundo es para el piso inferior con 3 asientos por fila, dos más uno, y como tiene la parte de conducción muy grande y detrás el motor solo queda espacio para 4 filas, o sea 12 asientos. Y todos tienen “baño químico” en la planta inferior.
Hasta ahora todos los que hemos comprado son de “cama ejecutivo”, pero para el de ahora al joven Jonatan, ya un viejo conocido, solo le quedan “semi”, pero tendremos primera fila, según él la mejor. No sé si dará mucho miedo.
Le pregunto por la terminal: tiene 244 boleterías, lo que da una idea del tamaño.
Un cliente le pregunta algo y después de la contestación le dice “capó”. Nos explica que es semejante a levantar el dedo pulgar.
NB
Busco en el DRAE y además del conocido significado de “Cubierta del motor del automóvil”, solo reconoce la palabra como pasado del verbo “capar”.
En aquel entorno de las obras que rodean la estación de ferrocarril (ahora cerrada para los trenes de largo recorrido) nos sorprende un letrero: “Hombres trabajando”.

Realmente solo había hombres y la mayoría, por su aspecto, imagino que emigrantes, pero sería impensable en España.
Claro que también tendría otra lectura, como un aviso de algo excepcional, como la de que no pisases los pingüinos en los muelles de Wellington.
Etiquetas: Argentina, Buenos Aires, DRAE, España, Terminal de Ómnibus


