
La guía recomienda un quiosco de información turística en la calle Florida, pero el que lo atendía se ha limitado a decirnos que descargásemos un mapa desde la web. Creo que acabarán desapareciendo, por lo menos con personal así, pues, aunque a veces te encuentras a verdaderos interesados en que veas su ciudad, también hay muchos que se limitan a intentar que te vayas de su oficina lo antes posible.
(Cara que puso el “informador” de turismo cuando le pedimos un plano de Buenos Aires).
Y en esta concurrida calle Florida encontramos un restaurante donde comemos: menú ejecutivo por 2200$, algo más de 5€ por un plato, postre y bebida (la cerveza de la foto estaba “fuera de menú”).

Y el postre te lo sirven con una banderita nacional y me parece que la que me ha tocado ha sido la de Colombia, pero creo que es algo aleatorio sin ningún significado personal.
Es un sitio elegante con clientes de mediana edad y está lleno.
También hemos encontrado en este entorno, donde debe haber muchas oficinas, varias tiendas de comida preparada, desde donde salían jóvenes vestidos de oficinistas con su bolsa de plástico con una fiambrera en su interior.
Regresamos al apartamento para un breve descanso y conseguimos al fin que el propietario nos traiga todo lo que falta y un nuevo modem que por arte de magia no funcionará hasta pasadas 5 ó 6 horas. Así que cuando escribo el borrador de esta crónica, ya por la noche, acaba de conectarse la wifi.
Salimos a dar la última vuelta y a visitar las cercanas “Galerías Pacífico”, donde además se encuentra el “Centro Cultural Borges” y allí una jovencita (con el pliegue epicántico, porque es de Jujuy) nos dice que a las 7 de la tarde hay un espectáculo de tango y además gratis: vuelta corriendo al apartamento para coger la cámara fotográfica y cabalgada de regreso hasta donde lo hacen: una preciosidad. La primera vez que veo tango en vivo (solo recuerdo la peli de Saura, que tendré que volver a ver).
Marisa se ha hinchado de hacer fotos.
Al acabar pregunto y el grupo se llama “Social Tango Project” y son profesionales.
Una maravilla para acabar este ajetreado día: como he escrito al comienzo, 25.609 pasos.
PS
En la calle sí que he visto alguna vez a gente bailando tango y fue en Granada o a artistas callejeros haciéndolo, esta tarde mismo en la calle Florida, pero nunca en teatro.
Y en el espectáculo de hoy, donde los bailarines eran de 30 a 40 y tantos, al final han sacado entre el público a unos espectadores mayores, algunos bastante mayores, a bailar y lo han hecho también muy bien. Deben ser unos los abuelos y otros los nietos.
Etiquetas: Argentina, Buenos Aires, Calle Florida, Centro Cultural Borges, Tango







02/02/2024 a las 18:37
Pues se me hace corto