57. India 2012. El té.

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  El té.

Todos los años escribo algo sobre el té y cada vez me quedan menos cosas para decir pero también cada año descubro cosas nuevas.

Yo había visto que los vendedores indios del habitual té con leche reutilizan las hojas del té, pero he descubierto en un té japonés y en otro tailandés que en su envoltorio decían que se podían reutilizar. Así el  tailandés que es un “green oolong”  dice textualmente:  “Las hojas de té  puedes utilizarlas 3 ó 4 veces”.  En esta bolsa todo está en inglés, tailandés  y chino pero además curiosamente hay una palabra árabe dentro de un recuadro y debajo la leyenda de “The Central Islamic Committee of Thailand”. Imagino que será como un “Nihil obstat”.  ¿Hay también tabúes religiosos con una bebida tan saludable y virtuosa como el té?

Y  este año ha sido el de la decepción por la visita a la factoría de Makaibari pero las plantaciones de té siguen pareciéndome una maravilla, a pesar de que suelen estar en zonas que cuando las visitamos están cubiertas de nieblas,  lo que por otro lado les confiere ese aspecto mágico;  quizás Darjeeling y su zona de influencia es el lugar más bonito de todos.  Y a pesar de lo que creen algunos es la zona con menor producción del mundo: no llega al 1% y solo hay 87 plantaciones.

Aproximadamente se cosechan cada  año en todo el mundo  4 millones de toneladas. Las zonas más importantes son: China con su té verde, Japón  también té verde, Sri Lanka con su “Ceylon”, Asam  y finalmente Kenia con té negro. También se produce en otras zonas de la India  como Sikim y las montañas de Nilgiri en el sur de este país y en la zona de Kangra en Himachal Pradesh, y en algunos países del sudoeste asiático como Tailandia y Vietnam y en Birmania y alguno otro más en pequeña cantidad y casi solo para consumo local.  Y no me olvido de Turquía y su té del mar Negro, pero de ese té ya he escrito en cada viaje que hago a ese país.  Creo que solo se produce para su uso en Turquía pero si allí pides en alguna tienda un buen té sacan alguno indio o de Ceylán.

Los trabajadores de las plantaciones de Darjeeling son de origen nepalí y las recolectoras son siempre mujeres. A éstas se la provee (imagino que de la masita) de una canasta, que llevan en la espalda,  un paraguas,  que sirve igual para la lluvia que para el sol, y unas botas de agua. Su salario anda sobre un euro y medio al día. No sé si es por día trabajado pero imagino que sí, ni tampoco si hay alguna prima por cantidad recolectada.  Sí que he leído que la cantidad de hojas diarias es de  5 kilos por persona.  Y que para conseguir un kilo de té procesado se necesitan siete kilos  de hojas.

De los “flush”  ya he escrito en alguna otra ocasión  y de su clasificación según el momento de la cosecha  pero este año me he enterado de su diferencia en cuanto a su sabor. Los  “first flush” son más suaves y  pálidos. (Imagino que si emplean palabras semejante a las  que se utilizan en las catas de vino quizás digan que son más apacibles y más tenues).  Los “second flush” tienen aromas  más florales y parecen como “ambar en la taza”. (Recuerda que el té de Darjeeling se debería beber en taza de cristal incoloro  para ver su color).  Y la mejor comparación que he visto: son diferentes como  los son el vino blanco y el tinto. O como está de moda decir ahora: para gustos los colores.  Y el precio…pues en un principio depende de la calidad  del material vegetal: hoja de té entera, hoja rota, hojas trituradas (quizás sean las de las bolsitas) y lo que queda, algo así como el polvo.  Pero después de haber visto el té que vendían en el aeropuerto y de cómo se compran los productos por el marketing que se hace de ellos imagino que el té variará mucho en  función de todo ello. Por ejemplo el té que cité se vendía a 900€ el kilo (no te asustes que era en cajitas de 25 gramos). Pues bien leí en este viaje las declaraciones de un productor de té de Darjeeling que decía que el más caro que se había pagado en la subasta había sido un “second flush” a 200€ el kilo, claro que el kilo de Asam está entre 2 y 4€.  Ya ves la diferencia porque además el del aeropuerto seguro que era bueno pero no era aquél.  Porque además el té como todos los productos semejantes tiene una bolsa, o algo así,  donde se subasta y se cotiza.  Así en la India hay salas de subastas en Calcuta y Silíguri, entre otras ciudades,  por lo que imagino que el de Darjeeling se cotizaré en una de estas  plazas.

Y para acabar una historieta.

A Marisa alguna amiga le regaló una bonita cajita metálica con esta leyenda:

“Té verde royal. Té verde sencha con trozos de papaya y pétalos de rosa”.  Lo lees así y dices: ¡qué maravilla! Sobre todo si no te gusta el té. Porque a tí que sí te gusta el vino imagínate la etiqueta de una bonita botella: “ Rioja gran reserva del 2004 con  verdaderas mondas de plátanos de Canarias y hollejos de acebuche”. Y no es  que piense que la variedad sencha sea comparable a un rioja crianza, pero ¿a ti bebedor de vino te gustaría esas peladuras vegetales dentro de tu bebida favorita? Aunque creo que hace unos años algún avispado comerciante de vinos intentó –no sé si con éxito- introducirse en el mercado americano con vinos a los que añadía esencias  de frutas diversas.

PD.
Si no has hecho la mili seguramente no conoces la palabra “masita”: “Pequeña cantidad de dinero que del haber de los soldados y cabos retenía el capitán para proveerlos de zapatos y ropa interior”. Cuando hacían campañas de captación para que cambiases tu mili de soldado normal a alguna de las unidades de élite, una de las zanahorias que te ofrecían era una cantidad mucho mayor de masita.

NB.
Si eres (o quieres serlo) un diletante del té debes saber que la cantidad exacta de hojas para una taza de las que utilizan en las catas debe ser de 1,25 gramos. Pero donde aprendí eso no decían el tamaño de la taza, así que…a tu gusto.

Nota televisiva
Suelo ver “El mentalista”, serie de televisión protagonizada por Simon Baker en el papel de Patrick Jane, personaje curioso que conduce un Citroën DS, el famoso “tiburón” de los 60, y bebe té con frecuencia. Pues bien, hay un capítulo donde entra en la cocina de una casa en la que se ha producido un asesinato y busca té en los armarios. No lo encuentra pero sí unas pinzas metálicas de esas que tienen como una cápsula de tela metálica para hacer infusiones y que está dentro de la fregadera. La coge, la huele y se hace una infusión con lo que había allí y que obviamente estaba ya utilizado.   Y me alegró comprobar que un personaje así  reutilizase la infusión, aunque en esta ocasión era por exigencias del guión.  De todas maneras no te recomiendo  que lo imites pues lo que había en  el receptáculo de la infusión era belladona y Patrick  estuvo muy perjudicado.

Una respuesta to “57. India 2012. El té.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Interesantísimo todo lo que cuentas del té.
    Muchas gracias Ángel.

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