40. India 2012. Calcuta. Llegada.

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Durga y otras deidades


21 de octubre. Domingo
.  Pues ya  estamos en Calcuta.
Siempre había pensado que era mejor llegar a la estación de Sealdah que a la de Howrah, pero esta mañana cuando   hemos llegado a las 6 y pico no me parecía grande la diferencia.

En primer lugar mi mochila  empieza a pesar más de la cuenta; en segundo lugar nuestro vagón estaba en la parte opuesta a la salida y hemos tenido que recorrer un largo andén; en tercer lugar ese andén estaba atestado de gente esperando un tren, pero mucha, mucha gente, además de bultos enormes que descargaban  de nuestro “Darjeeling Mail” (¡qué nombre tan bonito!) y un tráfico incesante de mozos llevando grandes carretillas.  Al llegar al hall de salida la cosa no ha mejorado pues allí nos hemos metido en un río denso de gente.  Y al final han empezado a caernos encima   los ganchos de los taxistas y hoteles o directamente los taxistas.  Estos que se te acercan son los menos fiables pues son los que hablan algo de inglés y así es más fácil “entrarte” y si es posible engañarte.  Así que tras pasar todas estas barreras salimos al exterior de la estación y allí nos pilla otro taxista.
Yo- ¿Cuánto?
El- 250
Yo- No, muy caro. Con taxímetro.
El- No taxímetro. 200.
Yo-  Que no.
El- 150.
Yo- De acuerdo.

Y cuando llegamos al taxi resulta que es un autorickshaw.  En aquel momento tenía que haberle dicho que no íbamos con él, pero  después de toda la noche  en  el tren  (y más nosotros toda la tarde desde Kalimpong), pues estaba más flojo y atontado (que lo de costumbre).  Le digo que solo 100.  Pequeño cabreo pero dice que sí. Le explico nuestra dirección  que la conocería un niño de pecho. Y el tío cuando salimos de la estación hace varias maniobras arriesgadas para acercarse a gente que esperaba transporte  y al final coge a uno. Lo deja al cabo de un rato y al poco nos dice que ya estamos en la dirección que le hemos dicho. Pues menos mal que ya conocíamos el lugar exacto  adonde íbamos porque nos ha intentado dejar  cuatro o cinco veces más. Al final y casi gritándole de malos modos hemos conseguido llegar a nuestro destino. ¡Qué peligrosos son estos taxistas!  Y afortunadamente cuando llegamos al hotel teníamos habitación pues estos días son de grandes celebraciones en Calcuta y la guía advierte que puede haber problemas pues aunque son muchos los bengalíes que se van de vacaciones, sobre todo al norte del estado y a Sikim, también hay muchos que están fuera que regresan para pasar las fiestas aquí. Pero parece que nuestro hotel solo nos gusta a nosotros. Y además tenemos la misma habitación. Ventajas: es una habitación muy grande, limpia, con ropa de cama muy limpia y céntrico. Inconvenientes:  no tiene una buena relación precio/calidad y es lo más destartalado que he visto.  Con una mano de pintura aquello sería  estupendo.  Y tendrá más desventajas cuando estamos casi solos.

Este hotel tiene el desayuno incluido en el precio de la habitación pero hoy no entra así que vamos a la búsqueda en el exterior. Como es domingo, enfrente de una iglesia cristiana, la Wesleyan Church,  hay dos largas colas  de gente esperando recibir lo que les den.  La más larga  es de hombres y la otra de mujeres y niños.  Y es que en esta calle se ha formado un reducto  de gente  que vive en tiendas de plástico. No sé si es porque es una calle céntrica pero con poca circulación, por estar esa iglesia o porque es la calle más famosa entre los oenegeros  que siempre andan por allí y ese personal atrae a mendigos y similares, pero la verdad es que los habitantes de esa calle no suelen ser muy pedigüeños.

Desayunamos en un restaurante donde la mitad de los clientes son indios y la otra mitad occidentales,y donde hasta el camarero habla español. Debe ser una consecuencia de los muchos oenegeros que caen por aquí. Hay dos  españoles, pero no parecen una pareja de hecho sino solo de desayuno. Ella es discreta pero él es como  esos que van en el AVE hablando por el teléfono celular.  Una pareja singular.

Como es “Durga Puja” una de las características notables de Bengala y especialmente de Calcuta son los “pandals”, especie de entoldados callejeros con un altar dedicado a la diosa Durga.  (Durga es la representación armada y guerrera del aspecto femenino de lo divino: verlo en español y en inglés en nuestra enciclopedia favorita). Vista la profusión de los que estaban montando en Kalimpong esperamos ver un montón de ellos en Calcuta. Así nada más salir del  restaurante del desayuno vemos que hay  uno dentro de un colegio.  Preguntamos si podemos visitarlo y ocurre un milagro (o así): una viejecita arrugada y menuda que estaba acurrucada en una silla de ruedas (yo diría que incluso casi moribunda) al oírnos se levanta rauda y veloz y nos dice que entremos. Tras descalzarnos nos coge bajo su protección un estudiante de esa escuela que nos acompaña hasta el “pandal”. Otra estudiante nos ofrece un platillo con fruta y dulce. En otra habitación tienen fotografías de las  actividades sociales que realizan los escolares. Le pregunto si es una  ”public school” y me contesta que sí. Y olvido que en inglés es lo contrario que en español y quedo fatal porque le digo: “¿Así que es una escuela  del gobierno?”.  El chico comprende que soy idiota por haber deducido lo contrario de lo que me ha dicho y con gesto sorprendido me dice que no, que no es  del gobierno.  Es como si a un alumno de los jesuitas le preguntas si va a un colegio público. (Cuando yo era niño a las escuelas públicas, por lo menos en mi pueblo, las llamaban las “nacionales”: “el hijo de fulanita va a las nacionales”).      Para hacerme perdonar al irnos le pregunto si aquella figura terrorífica (eso  lo escribo pero no se lo digo) es Durga. Me contesta que sí, pero me explica  que el lema del colegio es “Peace Through Service”, escrito con grandes letras encima del altar, y que por eso han modificado algo en la representación habitual de Durga.  Pero no logro saber el qué. Despues me doy cuenta de que no va tan armada como en ella es habitual.

Ya estamos en la calle cuando nos alcanza otro escolar, nos da una hoja con las actividades de este festival y nos dice que volvamos otro día. Así me entero que comenzó el jueves y durará hasta el miércoles y que hoy hemos asistido a la “Saptani Puja”. Muy interesante.

Como es domingo decidimos ir a hacer nuestra visita habitual al cementerio de Park Street. En el camino un pobre con un buen nivel de inglés me aborda y me explica que ha llegado con su familia –que anda a su lado- desde Benarés y que me pide no dinero  sino algo de comer, dice que por ejemplo unas galletas de un quiosco cercano.  Yo nunca doy a los mendigos pero esta vez acepto, me voy con él al quiosco y le pide algo al quiosquero y va y empieza a darle paquetes de galletas, pero como 10 ó 12. Y aquello me pareció un abuso, que hasta el vendedor le puso mala cara. Y le dije que un par  de paquetes estaba bien pero no más.   Total, un jeta.  Acabará de taxista en Calcuta.

NB
He escrito la palabra “quiosco”.  ¿Conoces un compuesto con esa palabra?
“Quiosco  de necesidad”. El DRAE lo define como “retrete público”.

Curioso, ¿no? Espero que si eres extranjero no se te ocurra utilizar esa expresión en caso  de apuro, por ejemplo en el Retiro madrileño: “¿Por favor, podría indicarme donde hay un quiosco de necesidad?”.

 

2 respuestas to “40. India 2012. Calcuta. Llegada.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Cuando te leemos se podría pensar que eres muy gruñón e incluso algo catalán, que después de tantos años (esto debe doler no?) por tierras catalanas, algo se te pegó.
    Pero no, voy a romper una lanza en tu favor, porque me identifico mucho contigo en tu lucha contra el timo continuo al que nos sometemos en países como este. Sobre todo si el timo carece de arte alguno, porque a mi cuando me la cuelan con estilo, creo que hasta lo disfruto. Pienso en el ingenio, la necesidad, la experiencia del timador…, y me despierta algo de respeto.
    Como digo, me molesta mucho cuando me acosan con el único fin de engañarme y fastidiarme el viaje. Cuando no sólo me quieren cobrar mucho más, sino que además me prestan un mal servicio y me hacen retrasarme, perderme e incluso pasar un apuro.
    Por todo esto digo que te entiendo cuando te ofendes ante cierto trato como el que nos cuentas.
    Me pregunto, ¿es aventura o pseudo-masoquismo? ¿porqué elegimos La India y no Menorca? como tanto me pregunta mi madre. Hemos de reconocer que estos viajes nos reportan muchas y buenas experiencias, nos sacian esas ganas de conocer y cambiar nuestra rutina. Pero también nos hacen pasar ratos poco agradables entre discusiones, esperas infinitas, falta de comfort…
    Supongo que el equilibrio que pueda existir en esa diferencia de estados anímicos a los que nos sometemos en viajes así, hacen que sigamos adelante o decidamos cesar de una vez por todas.
    En mi caso, como en el tuyo, todavía pueden las ganas de viajar a estos lugares repletos de emociones y sensaciones.

  2. Avatar de Al de la India Al de la India Says:

    Joséluis, ya veo que me entiendes.
    Gracias

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