33. India 2012. Pelling. Día 1.

by

Ocho miles de Sikim.

16 de octubre.

Hoy a las 5 diana. A las 5:25 ya estamos en un punto de observación a unos 500 metros del hotel. Al salir se veía el cielo muy cubierto pero todavía teníamos la esperanza de encontrarnos con algo de la maravilla de ver los primeros rayos de sol sobre el Kanchenjunga. Pero solo ha sido un ligero vislumbre: se ha abierto un pequeño agujero en el horizonte nublado  y hemos podido ver un trocito  de la espléndida montaña.  Pero muy poquito. Regreso al hotel, aseo y desayuno.

Y cambio de habitación. Resulta que la nuestra, que se llamaba Pema  (“loto” en tibetano), es buena y grande, pero demasiado grande,  quizás más de 40 m², y con un gran inconveniente: está debajo de la terraza todavía sin acabar  y es francamente fría. Porque en esta tierra,  a pesar de estar a más de 2000 m de altitud no hay calefacción en los hoteles.  Vaya, en los hoteles en los que he estado,  y aunque la temperatura es todavía agradable, aquella habitación estaba helada.  Así que nos cambiamos a una más pequeña y en el piso de abajo. Esta se llama Dawa, “luna”. Claro que también hay habitaciones con números normales, pero éstas son las nuevas.  Y es que este hotel  en mi primer viaje era lo que se llama en inglés un “hangout”  para mochileros (una guía antigua, de 2001, lo define como “a popular travelers’ haunt»),   pero luego se ha transformado en un “well-run backpacker favourite”. Así la mayoría de los clientes somos extranjeros  aunque siempre hay algunos indios. Una guía francesa del 2003 dice que fue el primer hotel abierto en esta ciudad y que tiene “ambiance résolument routard”.  Ahora ya no. Hay otro hotel cercano que en su origen también debió ser así pero que ahora solo tiene huéspedes occidentales y  que  por su ambiente y decoración me recuerda a “la Semana de la India en El Corte Inglés”.

Hoy vamos a visitar el monasterio de Pemayangtse. La principal razón por la que vienen los turistas indios aquí es para ver el amanecer. La segunda, pero no demasiado importante para ellos, es este monasterio. A no ser que sean budistas porque es el más importante de la escuela Nyingmapa.

La subida es un paseo desde Pelling,  primero por la carretera con un denso bosque de cedros (Cryptomeria japonica) y luego por el camino particular del monasterio. Y aunque es muy bonito te encuentras con la omnipresente basura por todas las partes. No la “gran basura”  de las grandes ciudades,  como Delhi por ejemplo,  si no la continua procesión de bolsitas de golosinas, galletas, “pan”,…

Llegamos al monasterio y nos encontramos de nuevo con Celia. Una vez en  Grecia nos encontramos con un escultor español  y visitamos con él el un museo.  Fue una maravilla. Pues el encuentro con Celia ha sido algo semejante. No, no es escultora aunque dada su variedad de saberes también podría serlo, es que nos ha resuelto todas las dudas sobre el budismo tibetano. Bueno, todas no, pero sí las que han surgido en la visita. Una maravilla.

Aquí como en otros lugares hay todavía marcas visibles del último terremoto. O del penúltimo.

Desde allí nos vamos los tres a visitar el conjunto arqueológico de Rabdentse. Fue la capital de Sikim desde 1670  hasta 1814, pero ahora no queda casi nada. Es un agradable paseo aunque las ruinas  no sean algo que me vuelvan loco.  Quizás lo mejor es la vista que desde allí se contempla pero hoy la visibilidad tampoco es excelente.

De vuelta Celia nos explica historias terroríficas sobre la inseguridad personal en la India.  Y yo que creía que era el país más seguro del mundo.

Durante la comida nos volvemos a encontrar con la pareja francesa que vimos en  Ravangla y luego en Tashiding.   Han salido de allí tempranito y a las 11 ya estaban en Pelling.  Y nosotros estuvimos casi un día para hacer lo mismo.

Celia me pide la dirección de este blog y le digo que prefiero tener una amiga que una lectora  pero al final se la doy.

Paseo desde el “Upper Pelling” donde estamos al “Lower Pelling”, pasando  claro está por el “Middle Pelling”.  Es curioso que haya “Lower”, “Upper” pero no “Middler”.

Es uno de los pueblos más extraños que he visto en mi vida: una larga calle en pendiente  donde solo hay hoteles y algún (pocos) restaurante.  Y alguna pequeña agencia de viajes. Y todo bastante muerto.  Imagino que los bengalíes y especialmente los calcutanos y los siligurienses estarán esperando este fin de semana que comienza la “Durga Puja”.

Cuando llegamos al hotel hay un corte de luz que se prolonga hasta que se hace de noche.  Empiezo a escribir a la luz de una vela y aunque es muy romántico es una putada. Cuando se restablece la normalidad podemos entrar en internet, cosa que no hacemos desde hace varios días aunque la tarifa del hotel es altísima, solo tienen un PC  y la pantalla y el teclado están hechos polvo.

Prontito a dormir que hemos madrugado y mañana lo haremos otra vez.

 

NB sobre Pelling.

Hace años me compré el libro «Trekking in the Indian Himalaya». Era joven (bueno, no mucho, pero más que ahora) y pensaba que podría andar alegre y libremente por esas montañas. Luego anduve libre, pero no alegremente. Y desde luego no hice ningún trekking.

Ahora lo he ojeado y veo que a Sikkim, a todo el estado, le dedica  dos páginas  de texto y una con el mapa de todo el territorio, de las 200 páginas que tiene el libro. No demasiado si piensas hacer un recorrido por el Kanchenjunga o el valle del Yumthang, y si además de las dos páginas de texto le dedica casi la mitad a Gangtok.

Me sorprendió que en esta guía no nombrase, ni siquiera en el mapa, Pelling, que ahora es el principal centro turístico  de Sikim. Sí aparece el monasterio de Pemayangtse, del que dice que está a 8 horas de autobús desde Gangtok y que desde allí te vayas a Yuksom. O sea como si Pelling no existiese, que no debía existir. Así se entiende que esta ciudad es una creación reciente para el turismo bengalí. Curiosamente nuestro hotel de Gangtok sí aparece referenciado aunque el precio entonces era de 300 rupias la habitación doble.

Etiquetas: , , ,

Una respuesta to “33. India 2012. Pelling. Día 1.”

  1. Avatar de Tino j. Prieto Aguilar Tino j. Prieto Aguilar Says:

    qué lindas descripciones… La India es uno de los lugares que me gustaría encontrar. Soy humanista siloista y sigo avanzando en la noviolencia y el humanismo universalista. Abrazos para todxs.

Los comentarios están cerrados.