
Me parece un tétrico buzón de correos. Para los e-mails de desamor..
12 de octubre.
Namchi, de donde venimos, y Ravangla, a donde llegamos, son los dos únicos lugares de Sikkim que no he visitado en mis anteriores viajes así que me tengo que fiar de la guía.
Y aquí, como en Namchi, solo nombra dos hoteles, uno bueno que está a 5 kms y otro en el centro al que califica de “friendly and helpful” y del que avisa que tiene pocas habitaciones por lo que suele estar lleno, que algunas habitaciones tienen agua caliente pero que si no te proporcionan un cubo de agua caliente, gratis.
La dueña es una mujer de porte notable. Nos enseña dos habitaciones bastante “scruffy”, (ahora que he aprendido el calificativo lo voy a emplear), pero que dice que son las mejores. Tienen grandes camas, el techo y alguna pared de madera, pero sin colchones. Marisa ve uno puesto a airear en la calle y dice aquello de “¿no será ése nuestro colchón, verdad?” Solo le ha faltado decir que “tu amigo Luis no dormiría aquí”. Pues lo era, con un agujero enorme, pero como lo ponen por el lado bueno no se ve. Luego viene la lucha por conseguir que nos pongan la sábana de encima. Cosa que conseguimos después de varios intentos.
Nos vamos a comer al único restaurante que recomienda la guía y del que dice que es “el mejor de la ciudad”. Mañana lo comprobaré pero me temo que no es que sea el mejor sino que sea el único. Pero hoy ha sido muy bueno. Y encima tiene la cerveza más barata de Sikim y como hoy es 12 de octubre…Una de las mejores comidas del viaje.
Nada más comer cogemos un taxi –único transporte posible- y nos vamos a Ralang. Está a unos 13 kms de Ravangla y allí hay un monasterio nuevo, el Palchen Choeling, del que dice la guía que tiene 200 monjes de la orden Kagyu, los famosos “gorros negros”. Vas por una carreterilla mala, mala, de la que nos dice además el taxista que suele haber desprendimientos. Intentando ganarme al joven conductor le pregunto si es bhutia. “No, soy chhetri, mi madre es bhutia, pero mi padre es chhetri”. O sea que un 50% de acierto.

Pasamos al lado de un puente “peatonal” que es el más terrorífico que he visto en mi vida, y eso que en la India, he visto, que no atravesado, algunos que daban mucho miedo. He debido poner tal cara de espanto que me explica que no es para personas, que es solo para llevar agua. Algo así como un acueducto. Luego veo un letrero al comienzo y otro al final donde dice que está prohibido el paso de las personas. No creo que a nadie se le ocurra pasar por allí para acortar un tramo de carretera pero en Europa seguro que algún capullo lo hará para luego ponerlo en Facebook, como lo de saltar de una habitación a otra en los hoteles de Baleares.
Como el monasterio está tan lejos y no pasamos por ningún pueblo creemos que aquello estará vacio. Error. Hay un montón de coches aparcados e incluso varios autobuses de la SNT (Sikkim Nationalised Transport). El patio está con mucha gente y el templo hasta los topes. Resulta que ha venido un lama muy famoso y están haciendo unas jornadas que se llaman “The Grand Empowerment of The Treasury of Kagyu Tantra” según copio de una agenda que está colocada en la pared en inglés y tibetano.

Como no podemos ver nada del templo excepto el ambiente, le pedimos al chófer que nos lleve al antiguo monasterio que está a un par de kilómetros de aquí. Cuando llegamos ocurre lo esperado: deben estar todos en el nuevo oyendo el sermón y aquello está cerrado; solo hay dos obreros trabajando en unos encofrados. Y es curioso porque en casi todos los monasterios que hemos visitado había gente levantando nuevas estructuras. Por supuesto nunca monjes, que esos no están para trabajar, que para eso ya están los laicos.
Investigo y encuentro una escalera que lleva al piso superior que está abierto y donde tres artesanos están pintando las paredes. Vienen un par de señoras para tomar un té y paran de laborar lo que aprovecho para enterarme que el “maestro” es nepalí y que viaja por toda la India pintando paredes de monasterios. En el suelo muchas cabezas de esas terroríficas que colocan en los templos y que están recién hechas. Ha resultado ser muy interesante.

Aclaración: cuando escribo que “pintan paredes” me refiero a que “pintan las paredes del interior de los templos”. Y no se trata de una capa de pintura plástica. No. Que llenan las paredes de bonitas representaciones de Buda o de Padmasambhava y de sus vidas y sus luchas con diferentes demonios y algún que otro revolcón con alguna bella señorita. (Esta es la interpretación de alguien que no conoce la iconografía budista, que puede ser que estén haciendo otra cosa o que sea simplemente una representación simbólica de algo espiritual).
Llegamos ya de noche al pueblo. Cenamos en el mismo restaurante de la comida: cena estupenda y mucho ambiente. Casi demasiado. Pero a las 7 y pico cierran. En la calle parece que estemos en pleno invierno con una niebla densa, dura y todas las tiendas cerradas.
Hoy sin internet y a dormir.
PD En el restaurante hay una serie de paneles de corcho en las paredes donde los clientes clavan un papelito escrito bajo el lema de ‘We Were Here’. Al salir el dueño me ha pedido que escribiese uno, así que si alguna vez caes por Ravangla busca mi nota, por favor.
Información adicional.
Chhetri. Es la forma nepalí de «kshatriya», el nombre indio de la casta de los guerreros.
Etiquetas: Palchen Choeling, Ravangla