3 de abril del 2011.
Observación ortográfica.
La palabra “Diyarbakir” se escribe con la última i sin punto: “Diyarbakır”. Es una i que te vuelve loco en los teclados turcos de ordenador y que se pronuncia como una “e” abierta. Afortunadamente los turcos no son como los británicos y aunque digas “Diyarbakir”, con nuestra i, te entienden perfectamente.
Observación mitómana.
Para mí “Diyarbakir” tiene unas resonancias míticas. Mucho antes de venir aquí era de esas ciudades cuyo nombre ya hace que tengas ganas de visitarlas: como Samarkanda, Córdoba, Estambul, Kyoto, Granada, Machu Pichu, Tombuctú, y alguna más. Bueno parece que esta última lo único que tiene es mito y que te decepciona bastante.
Hoy ha amanecido con lluvia como decía la previsión meteorológica. Estos días los miro siempre en internet y son bastante pesimistas. Por eso hice la tontería de buscar en otro sitio del que lo hago habitualmente y me di cuenta de mi ingenuidad: como si pudiese quedarme con la previsión más favorable.
Nos despedimos del hotel que ha sido el peor de todo el viaje. Quizás cuando acaben las obras y cambien el personal será un hotel agradable. Ahora no.
Al lado del hotel hay una compañía de autobuses y ayer nos dijeron que salían para Diyarbakir cada media hora desde la 6 de la mañana. Llegamos a las 9:15 y nos dicen que sale a las 10:00. A las 9:30 nos vamos. Al poco llegamos a otra parada con más furgonetas y nos hacen cambiar a otra. Al final salimos a las 9:50. En estos casos pienso en lo que me preguntan muchos amigos de porqué no viajo a China. ¿Qué nos hubiese pasado allí? Porque aquí aún puedo leer el letrero de la furgoneta.
Llueve a ratos pero la carretera está muy bien. Atravesamos grandes campos verdes donde el cereal empieza a salir.
En Diyarbakir llegas a una otogar pequeña y no sé lo lejos que está del hotel donde pienso ir. En estos caso intento hablar con alguien que tenga pinta de vivir allí. Casi al final del viaje le pregunto a un pasajero cercano que anda leyendo un libro y tomando apuntes, que si habla inglés. Un poco. Me dice enseguida que es profesor y que enseña árabe. ¿Qué somos nosotros? Afortunadamente he aprendido la palabra en turco de “jubilados” y no indaga en mi pasado. Sobre España me hace una pregunta que me deja descolocado: “¿Cómo está de lejos de Alemania?”. Iba a preguntarle si desde Algeciras o desde Port Bou pero al final le he contestado que unos 2000 km. Total, que me ha dicho que nos ayudaría al llegar a la “ilce otogar”. Y efectivamente el profesor nos busca el minibús que nos llevará al centro y además le dice al chófer al hotel que vamos para que nos pare lo más cerca posible. El nuevo autobusillo tiene un luminoso que marca las horas y también la temperatura: -58ºC.
Vuelvo al mismo hotel donde estuve la primera vez. Un típico hotel turco que no está mal.
La guía dice que hoy domingo hay un interesante mercado en una parte de las murallas. Pues es domingo pero no hay nada.
En ese lugar también está la mezquita de Hazreti Süleyman,
donde en mi anterior viaje vi un espectáculo único: solo mujeres rezando en la mezquita o en su entorno, algunas leyendo unos libritos y otras dando galletas. Pero hoy no es el día adecuado, que es el jueves y además la mezquita está cerrada por restauración. A pesar de todo sí había media docena de personas con las libretas y una señora con una caja de galletas de la que nos ha dado una a cada uno. Cerca hay varios edificios notables pero están medio abandonados. Hay también una iglesia del siglo III, la de San Jorge, de la que la guía dice que es un espacio de exposiciones y que está muy bien restaurado. Y debe ser así lo poco que se ve pues está cerrada. Así que vamos de mal en peor y encima el cielo cada vez está más negro lo que no pronostica nada bueno.
En el otro viaje el Hasan Paşa Hanı, o posada del pachá Hasan, estaba en restauración y lo poco que vi a través de las obras auguraba lo que hoy he visto:
un precioso caravasar del siglo XVI con un patio central algo fuera de serie y que ahora está lleno de teterías, tiendas de alfombras y de recuerdos.
Imagino que tendremos que volver aquí dentro de un par de años para ver todas las cosas pues la Gran Mezquita, Ulu Cami, está también en obras. De todas maneras se puede acceder al patio que tanto me impresionó en mi primera visita pero solo la mitad es visible. ¿Cómo puedes prever todo esto?
Para compensar tanto infortunio nos vamos a comer: una maravillosa mousaka acompañada con la ensalada verde y la “ezme salata”, un picadillo de tomate y pimiento.
Por la tarde damos una vuelta por las murallas. Es un paseo agradable pero la amenaza de lluvia se ha cumplido. Pasamos por delante de un hotel establecido en un antiguo caravasar donde la guía recomienda que “por lo menos” te tomes un té. Tiene una pinta impresionante pero también la guía dice de sus habitaciones que son “itty-bitty”, expresión que no había leído en mi vida y que quiere decir “pequeñito”. En la entrada nos aborda un joven turco: ha estado viviendo en Londres y trabajando en la BBC. ¡Mira que discurre el personal! Lo que quería es que entrásemos en una tienda en la que hacía él de gancho. Pero en plan majo, porque rápidamente le he dicho que no íbamos a comprar nada y nos ha dejado tranquilos. De todas maneras nos ha ofrecido viajar al norte de Iraq con uno que estaba en la puerta de la tienda. La gente está un poco trastornada, ¿no? O sea que yo llego a Diyarbakir y me embarco en un viaje por el norte de un país como Iraq con uno que acabo de conocer. Para eso me voy solo.
Arrecia la lluvia y nos refugiamos en un garito de internet. Aquí no tienen los filtros de las últimas ciudades que hemos visitado y podemos entrar en nuestros correos y webs de fotografías. Vuelvo a buscar la previsión meteorológica y no solo no mejora sino que hay anunciada nieve para dentro de una semana en dos ciudades a las que pensábamos ir. Menos mal que no vamos a Iraq.
PD
Escribo el borrador de la crónica en el hall del hotel y están poniendo una peli en la tele donde sale un montón de gente con banderitas españolas. Parece que viene el presidente de USA y lo matan y luego explota el Palacio Real de Madrid o algo así. Ni idea del título.
23/10/2011 a las 21:26
Me encanta que estén los enlaces a las fotos. Como siempre, Marisa, una artista de tomo y lomo.
Besos