30 de marzo del 2011.
De nuevo un día estupendo y de nuevo el hotel está casi lleno. Lo curioso es que ayer estuvo todo el día vacío y se llena al final del día y es que ésta es una ciudad de paso. Hoy son todo familias iraníes que van a su país pues estamos camino de Van e Irán. (Parece una frase estúpida).
Como el autobús para Midyat no sale hasta la 10:30 nos vamos a dar una vuelta y llegamos de nuevo a la madraza Ihlasiye para fotografiarla desde el exterior.

Al lado hay un cuartel de la gendarmería y pasa un vehículo acorazado enorme. Esta continua presencia militar-policial llega a ser algo agobiante aunque imagino que aquí el personal está acostumbrado y lo considera normal. En nuestro corto paseo encontramos dos casas sin ventanas –por lo menos en las fachadas que vemos- pero en las que tienen pintadas ventanas y balcones como trampantojos. Nunca habíamos visto algo así, excepto cuando en alguna gran fachada la están restaurando y lo hacen en la lona que la cubre.

También encontramos una gran cantidad de casas antiguas de piedra, quizás de comienzos del siglo XX construidas con sólidos bloques. Quería preguntar a qué se debe pero no encuentro a nadie con el suficiente nivel de inglés para entenderme.
A la hora prevista vamos a la oficina de la compañía de autobuses pues esta ciudad, cosa rara, no tiene otogar y el autobús te coge o te deja en la calle principal delante de su oficina. Por una vez el bus se retrasa –al final salimos media hora tarde- y el empleado de la oficina intenta hablar con nosotros y utiliza un medio ya usado por otros: un traductor turco-español de Google. Al enterarse de que somos españoles me vuelve a decir “Guti” y un nombre turco que debe ser donde juega ese Guti, que imagino que se llamará Gutierrez y que Guti será su nombre artístico. Y, como no, me pregunta si soy del Madrid o del Barcelona.
Marisa me ha advertido que ponga mejor cara cuando me preguntan por cosas del fútbol porque por lo visto no muestro ningún sentimiento amable y, claro, ellos te lo dicen por ser simpáticos. Y porque están locos por el fútbol español.
Así que vuelvo a dibujar el mapa de España, sitúo las dos ciudades y le digo que soy de los dos sitios pero que pertenezco a un lugar entre ellos. No sé si me entenderán.
El joven vuelve a teclear y me enseña la pantalla: “como es”. Y yo me pregunto: “ ‘cómo es’ ¿qué?”. Por más que lo intento no logro entender qué quiere saber. Le pido que lo traduzca del turco al inglés: “How are you?”. O sea el famoso problema del “ser” y el “estar” que los de Google, con lo inteligentes que son, no han logrado solucionar. Claro que yo no soy tan listo como Larry Page y Sergey Brin pero tampoco he entendido la pregunta a pesar de que solo le faltaban tres letras. Por supuesto nos han invitado a té. Aunque lo hemos rechazado porque no puedes ir con tu organismo a rebosar de una bebida diurética cuando te espera un largo viaje y desconoces cuando habrá una parada.
Veo pasar a alguna señora con su bebé –pocas pues la calle sigue siendo territorio casi exclusivamente masculino- compruebo que no he visto más que dos carritos de niño en Van y que aquí los bebés los llevan encima de una tabla cómo las que utilizan para transportar esos panes largos y planos.
Al final aparece el bus que no sé de donde viene, quizás de Van, pero que llega casi lleno. Nosotros nos acomodamos cerca de una guapa joven que lleva tres niños de unos 4, 3 y 2 años que nos recuerdan a nuestros nietos y nuestra hija.
Salimos de Bitlis y seguimos rodeados de grandes montañas. Hacemos una parada, que debe ser la de la comida, en un restaurante de carretera y hay aparcados dos autobuses llenos de soldados que están por allí sesteando tomando té. Lo curioso es que todos llevan un uniforme de esos de manchas y encima un chaleco llenos de bolsillos por delante y por detrás que es donde imagino que llevarán la munición y la comida cuando guerreen pero que ahora están vacíos y que deben ser muy incómodos para ir en el autobús. ¿Qué mando militar habrá decidido que deben viajar con esos pertrechos? En mi época de soldado conocí a bastantes que se les podría ocurrido una idea así de brillante pero siempre piensas que la evolución natural de las especies va hacia la mejora de las capacidades intelectuales, excepto en el caso, demostrado, de los que diseñan los protocolos de seguridad para el control de las pertenencias personales de los museos y salas de exposiciones, que han entrado en una fase tal de regresión que seguramente desaparecerán como especie.
Nos preguntamos adónde irá nuestro autobús y en una parada aprovecho para leerlo en el frontal luminoso: Cizre Silopi. Como no lo conozco lo busco en el mapa: son dos ciudades. La primera es el paso para ir a Siria y la segunda para entrar en Iraq. Durante el largo viaje le pregunto a Marisa: “¿Y si seguimos hasta Silopi e intentamos entrar en Iraq?”. Y sin pestañear me contesta: “Ni lo pienses”. Pero estábamos tan cerca…Además la guía describe claramente los pasos a seguir aunque te advierte de que la mafia local de los taxis te cobrará 70$ por el corto viaje hasta la frontera iraquí. Entre el “Ni lo pienses” y los 70$…Bueno, otra vez será.
En Bitlis estábamos a unos 1.500 m de altitud pero vamos bajando y entramos en una meseta con suaves colinas entre 600 y 700 metros. Y por primera vez en este viaje encontramos campos verdes: son los brotes de cereal que hay plantado por casi todos los sitios.
Además de la vegetación también nos encontramos con una región fuertemente controlada por la gendarmería. Frecuentes instalaciones incluso algunas con tanques y siempre con tanquetas y algún gran vehículo acorazado.
Así llegamos a Midyat. En mi viaje del 2007 ya describí esta ciudad, pero lo más importante para ti viajero si vienes por primera vez es que está dividida en dos partes, una la antigua que es la interesante turísticamente y otra moderna donde están los hoteles y una estación de minibuses. Afortunadamente la carretera de 3 km que las separa está recorrida continuamente por microbuses urbanos.
Nuestro autobús como solo está de paso nos deja en la parte antigua en el cruce de la carretera. Un señor que iba en nuestro autobús y nos oye preguntar por el hotel nos dice que él va hacia allí y que nos lo indicará.
Vuelvo al mismo hotel donde estuve el 2007 y el señor de la recepción se acuerda de mí. A veces digo que he estado en un hotel y me dicen que sí, que se acuerdan, pero no sé si es verdad, pero en esta ocasión no hacemos más que entrar y me dice: “Usted ha estado aquí hace unos años. Me acuerdo perfectamente”. La verdad es que no me acordaba de él, pero me ha dejado sorprendido que después de cuatro años y con la cantidad de gente que pasa por aquí se acordase de mí. Además estuve solamente dos noches. De todas maneras le he enseñado unas notas con información de los viajes anteriores y le enseño el precio que pagué: la cuarta parte que ahora. Se justifica diciéndome que entonces era el precio de la individual y que además lo han transformado totalmente. Desde luego ahora está muy bien.
Ya aposentados nos vamos a visitar al parte antigua de Midyat. Marisa se queda sorprendida de lo bonita que es esta ciudad y de la cantidad de casas-palacios que hay. Y es que en esta parte de la ciudad hay mucha gente que vive en esas casas, aunque sean familias de apariencia humilde.
Paseando por las calles nos invitan a entrar en una casa a tomar un té. Están preparando unas brasas para asar comida. Uno de ellos habla un poquito de inglés y me explica que aquella era una gran casa –lo sigue siendo- partida en dos y que son cuatro hermanos, tres chicos y una chica. Allí hay un señor mayor que está trajinando el fuego y yo ingenuamente le digo: “Y ése es vuestro padre”. “No. Es el marido de mi hermana”. Planchazo. Y gordo. No sé si el “padre” se habrá enterado, ni si luego, su cuñado, con el que yo hablaba, habrá hecho sangre con ello, pero es que la hermana era bastante más joven.
Nos llevan a la terraza de la casa desde donde hay una gran vista sobre las casas y patios vecinos.
Lo que pasa es que para llegar hasta ella hemos tenido que subir tres pisos por escaleras de mano. Luego hemos regresado a la terraza inferior al lado de las brasas a tomar el té y han puesto pescado a asar. Nos han dicho que el té era de Iraq. No sé si eso aquí es un signo de calidad, pero no tenia ni idea de que en ese país lo cultivasen.
“¿Y el pescado?”. Era caballa traída de Rusia y he cometido el error de preguntar el nombre en turco: “palamut”, me dice el cuñado-padre. Les digo que no, que eso no es “palamut” y se quedan muy sorprendidos. Quizás siendo yo un invitado tenía que haberme tragado la erudición pero es que recordaba la palabra de mi viaje a Bahcesaray y ”palamut” decía mi diccionario que era “bonito”. Y no he podido aguantarme. De todas maneras nos han invitado quedarnos a comer el “palamut” con ellos pero es que además de que me parecía un abuso temía que el cuñado se hubiese enterado de mi apreciación sobre su aspecto y luego la desautorización sobre la caballa y que entonces me hubiese castigado dándome solo los trozos con más espinas. Que tiene muchas. Así que nos despedimos de todos y seguimos nuestro recorrido.
En esta parte de la ciudad hay varias iglesias que no son fáciles de encontrar si no logras ver el campanario. La primera estaba cerrada. Afortunadamente en la segunda, la iglesia de San Scharbel (de Chárbel Makhlouf primer santo libanés maronita que vivió en el siglo XIX), estaban con un servicio religioso que no sé si era un triduo o una misa y parece que solo lo abrían para este acto pues han cerrado todo nada más acabar. Pero allí Marisa y yo hemos asistido a unos rezos muy bien cantados por cuatro chicas jóvenes a las que contestaban otros cuatro varones. Ninguno iba con traje religioso así que deduzco que eran seglares. Asistían al servicio 9 abuelas, 5 hombres mayores, 3 chicos jóvenes, 2 chicas jóvenes y 2 niñas. No parece mucho pero si lo comparas con mi pueblo donde el 99% de sus habitantes se declara católico –exceptuando a los moros y rumanos- no son tan pocos.

A la salida hemos charlado con el único que hablaba…alemán. Había estado trabajando en la Suiza alemana. Así nos hemos enterado que rezan en arameo y que mañana tendrán un servicio religioso a las seis de la mañana y que ellos son sirios ortodoxos. En Midyat solo quedan 121 familias cristianas entre ortodoxos, protestantes y católicos. No parecen muchos pero ya expliqué en mi anterior viaje como estas comunidades han sido castigadas Y a mí estos resistentes, que son una minoría viviendo en un ambiente tan desfavorable, siempre me producen una gran admiración.
Regresamos a nuestro hotel, cena e internet. Hoy la sorpresa es que la web de El País la consideran porno y se me queda bloqueado el ordenador. Así que tengo que acudir al encargado del local que como no habla inglés no le puedo explicar que es un periódico serio y formal. Lee le mensaje en turco que ha aparecido encima de uno inglés que decía algo así como que “está accediendo a páginas de contenido solo para adultos” y desactiva un filtro antiporno. Seguro que habrá pensado: “¡Este abuelo leyendo lo que no debe!”.
¡El País porno!
PD.
En la carretera que une los dos núcleos de esta ciudad veo un par de enormes carteles de propaganda política con la cabezota de un señor que se parece mucho a nuestro ministro de Industria Sr. Sebastián. Lo gracioso es que pertenecen al “AK Parti”, el partido del Sr.Erdogan, y que su icono representativo es una bombilla.
PD.
El joven que hablaba inglés y que iba a comer caballa me ha dicho que trabajaba con la OTAN en un aeropuerto de Afganistán y que ganaba 2.000$. Curioso sitio para trabajar.
20110330
19/10/2011 a las 12:36
el de la 1ª foto , supongo que es Ataturk, pero estaría bien que ilustrases con una nota las imágenes que adornan el texto , que son estupendas.
21/10/2011 a las 21:19
Miguel, tienes razón pero la descripción de cada foto está en el original de Flickr aunque en muchas al poner el cursor encima también da alguna información.
26/10/2011 a las 20:55
Mira que te gusta la aventura, y con tu experiencia. Imagino que sabes que Irak es cosa fina, pero te pueden tus ganas de conocer un poco más de esa zona tan histórica.
Ahora entendemos mejor a tus hijos cuando te advierten que tengas cuidado en tus viajes.
Si hubieran filtrado a La Rázón o El Mundo por su contenido pornográfico creo que lo hubiera entendido, porque en este país hay muchos a los que cada día les «pone» más lo que estos cuentan.
Quizás la foto de portada de ese día era Lucía Figar levantando la ceja mientras habla sobre la educación pública.
01/11/2011 a las 19:42
José Luis, me has dado una idea: la próxima vez que vuelva por allí intentaré entrar en internet con «L’obsservatore romano» y si entonces lo considera una página porno será digno de mención.
Un abrazo
01/11/2011 a las 21:26
La pederastia también está considerada como pornografía…
03/11/2011 a las 17:49
José Luis, «touché».
Muy bueno.
Un abrazo