28 de marzo del 2011.
Ayer fue el único día de horario europeo pues esta noche lo han cambiado en este país –ya sabéis lo de “a las 3 serán las 4”- y eso se nota por la mañana. Y a pesar de de que estamos en una residencia de profesores y los que he visto eran muy jóvenes, todo está muy silencioso. Pero el cielo ya no tiene el azul de ayer.
Vamos al pueblo en busca de desayuno. En esta actividad andamos un poco desentrenados pues lo habitual es que nos lo den en el hotel.

Nos encontramos con el de la furgoneta que nos trajo ayer y nos recomienda una pastelería. Ayer acertó con la comida y hoy con el desayuno. Cuando ya habíamos acabado veo a un cliente que tiene un plato con algo blanco cubierto de miel. Por señas le digo que si no le importa que vea lo que come. Vaya, ésa ha sido mi intención pero no sé que ha entendido él. Así que cojo al pastelero del brazo le llevo a esa mesa y le pregunto que qué es lo que está comiendo: “bal” con “kaymak”. “Bal” sé que es miel, y además estaba claro, pero lo que había debajo podía ser un huevo frito, queso blanco, yogur o nata, como la que me comí en Kars. Así que pedimos uno y visto lo delicioso que era pedimos otro. Realmente algo exquisito.
Mientras desayunamos está puesta la tele y hay un locutor que pregunta a dos señores muy elegantes, con pinta de banqueros. Y debe ser algo de España porque debajo de ellos un letrero pregunta: “Sirada Ispanya mi var?”. Pues eso me pregunto yo también.
Y también me pregunto porqué tendrá que poner la sirena un coche de la policía en un pueblo como éste. Creo que así como los ciudadanos pensamos que la policía tiene que ser tan lista como los de CSI -¿cuándo volverá Grissom?-, los policías se creen que viven en Nueva York. (En mi pueblo pasa lo mismo). Problemas de la globalización televisiva.
Nada más salir a la calle nos encontramos con el señor del caramelo de ayer. Ya somos viejos conocidos y el señor se alegra mucho del encuentro. Yo también. ¡Lástima de la barrera idiomática!
Hoy nos percatamos que el centro del pueblo tiene una vida que ayer no tenía y es que hoy es lunes. Y Marisa me dice que además solo hay hombres. ¿Dónde estarán las mujeres turcas? Si no fuera porque ayer encontramos a mujeres y jovencitas pensaría que en este pueblo se reproducen por partenogénesis como los platelmintos.
Así los barrenderos son varones, así como los que venden en cualquier punto callejero o en las tiendas, y también los que compran. Y por supuesto hombres de todas las edades son los ociosos que están charlando sentados en los cafetines tomando un té.

Pasamos por delante de una tienda donde hay media docena de hombres sentados delante de la puerta. El dueño, un señor de unos 60, nos dice que entremos a verla. Y le dice a Marisa que le haga una foto. Visto el éxito hay sesión fotográfica con el señor y sus amigos. Por supuesto nos invitan a tomar té pero se nos está haciendo tarde así que quedamos muy amigos pero nada más. Si estamos un par de días más nos hacemos con medio pueblo.

Volvemos a coger la misma furgoneta que nos trajo para regresar a Van. En los transportes públicos está prohibido fumar y eso se suele respetar en los recorridos largos pero en estos pequeños el personal suele hacer lo que quiere: o sea fumar. Pero evito tener una bronca porque con la cantidad de nieve que hay por todas partes pienso que si hay algún incidente necesitarás de toda ayuda.
Llegamos a Van y las calles están todas llenas de gente. Pero como no ves en ningún otro sitio, con la excepción de la India, claro está.
Nos vamos a una compañía de viajes, compramos el billete para Bitlis, nuestro próximo destino, vamos a comer, a recoger las maletas al hotel, cogemos un “servis” que nos lleva a la otogar y allí de nuevo en un magnífico autobús emprendemos la segunda etapa del viaje de hoy.
La primera parte discurre por la orilla del lago y pasamos de nuevo por el embarcadero que lleva a la isla de Akdamar. El lago está precioso y el entorno de montañas nevadas aún más. Después la carretera se interna en una zona montañosa lo que aquí y ahora quiere decir totalmente cubierta de nieve. Una barbaridad.
Hay un puesto fijo de la gendarmería, “Jandarma”, donde controlan a todos los pasajeros que pasan por aquí. Recogen las identificaciones de todos del autobús y al cabo de 15 minutos reanudamos el viaje.
Seguimos subiendo hasta un puerto que está a 2200m y luego volvemos a bajar hasta la orilla del lago donde está Tatvan. Aquí hice una parada en mi viaje del 2007 pero esta vez lo hemos cambiado por Bitlis donde no estuve.
La nieve sigue cubriendo todo el territorio y un cartel dice que estamos en Bitlis y que está a 1500m de altitud y que tiene 40 mil habitantes. Y aquello es desolador. La guía explica que es una ciudad apretada a lo largo de un torrente con varios monumentos notables pero aquello son bloques de pisos modernos con montañas de nieve en las calles. He pensado preguntar al del autobús cual era la siguiente parada y seguir hasta allí, pero después de varios kilómetros desde donde estaba el letrero de bienvenida llegamos a la verdadera Bitlis. El autobús para cerca del hotel donde pensamos alojarnos así que todo es favorable. Y más cuando en el hotel me dicen que tienen habitaciones libres y entran en el juego del regateo. Aunque la verdad es que cuando no tengo argumentos para hacerlo o cuando necesito la mercancía, como es el caso ahora, me siento incómodo con esa operación mercantil, pero hoy me ha salido bien. Un ratito de internet, cena por los pelos, que aquí se cena muy pronto y a dormir.
PD.
Sobre la partenogénesis.
“Parteno” en griego es “virgen” así que visto lo visto esta mañana en Bahcesaray no creo que allí se reproduzcan de esta manera los bigotudos varones del centro de la plaza.
20110328