Nota previa.
Estas crónicas se están publicando en octubre de 2011, pero fueron escritas durante el viaje que realicé desde el 18 de marzo al 17 de abril, Domingo de Ramos.
En mi viaje a la India del 2005 escribí sobre esa falta de sincronía entre cuando se producen los hechos y los lees, que no cuando los escribo. Así que serviría la misma frase de hace 6 años: “puede haber fallado la sincronía, pero no la diacronía y nunca he utilizado la ucronía”.
Me voy.
Cuando acabé de llegar a Madrid desde la India y vi el rapapolvo del papa (¡qué bien que ya se puede escribir con minúsculas!) al gobierno, me dieron ganas de coger el primer vuelo y salir echando leches. Aguanté como pude, pero después de ver el vídeo del PP ya no pude aguantar y busqué el primer vuelo para Japón. Realmente el vídeo me parece que está bien. Es respetuoso con los adversarios y creo que incluso es inteligente pero…Pues por la maldita manía de adular al líder lo estropean al final: para darle protagonismo hacen que el Sr. Rajoy (iba a escribir “el pobre Mariano” porque mira que hace el ridículo) coja una brocha y pinte en la pared. El primer susto fue ver al Sr. Oreja con la palabra “Eficacia” encima de él, pero es que cuando el Sr. Rajoy coge la brocha…El “creativo” del vídeo primero le hace dar una media vuelta mareante, luego coge la brocha con una sonrisa forzada que se transforma en un rictus que se aproxima al asco y… entonces me recordó una historieta que viví: mi amigo Felipe (tengo dos) me llevó a ver un puesto de una remonta militar en la provincia de Segovia. Allí llevaban los propietarios de yeguas a sus animales para que, previo pago, un semental impresionante las montase. Lo que en la naturaleza debe ser fácil o por lo menos tienen todo el tiempo del mundo, en aquél recinto reducido debía hacerse deprisa. Para solucionarlo había un soldado que cogía el enorme pene del macho y lo introducía en la hembra que previamente había sido atada y bien sujeta. Hablé con aquel soldado después de una de esas montas y le pregunté por su profesión dando por supuesto que era alguien del campo o que trabajaba en alguna granja: era un empleado administrativo de un banco. Así entendí la cara de asco que ponía cuando tenía que sujetar la enorme verga. Pues eso me ha recordado la visión de la brocha en manos de don Mariano. La diferencia era que el soldado (era la época de la mili obligatoria) no tenía otra alternativa y lo hacía con más habilidad. Vaya, que yo nunca contrataría al Sr. Rajoy para que me pintase un piso. Aunque me cobrase la hora a precio de pintor y no de registrador de la propiedad.
Y al Sr. Rajoy una observación: el lema del Museo Nacional de Antropología en su frontispicio: “Nosce te ipsum” (y en griego transliterado «gnóthi seautón», o sea «conócete a ti mismo» ). Que debería haber leído antes de dejarse engañar por sus consejeros áulicos y coger la brocha.
Pero no se acabaron ahí mis sustos. En enero estalla el caso del Sr. Berlusconi con las jovencitas. Y entonces imaginaba que dado el carácter inmoral y sexual del “affaire” la Iglesia iba a reaccionar dándole un buen correctivo: error. Vittorio Messori, miembro del Opus Dei, en una entrevista con el especialista del Vaticano del periódico “Il Giornale” dice sobre este asunto: «Mejor un putero que hace buenas leyes que un notable catolicísimo que hace normas contrarias a la Iglesia», según traducción del periodista de El País de “certamente meglio un politico puttaniere ma che faccia buone leggi di un notabile cattolicissimo che poi fa leggi contrarie alla Chiesa”. Y pienso en todos los años que he pasado en mi vida recibiendo la doctrina de que “el fin no justifica los medios”. Pues parece que la Iglesia católica ha cambiado. Y así “il cavaliere” sigue gozando de su bendición. Asqueroso.
Pero lo dicho, que ojalá me hubiese marchado antes que así no habría leído las declaraciones del portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Sr. Martínez Camino: «El matrimonio es la unión de cualquier ciudadano por tres meses y a los tres meses ese contrato puede ser disuelto por cualquiera de las partes, sin dar ninguna razón, es decir, es un contrato mucho más leve que contratar un servicio telefónico o de telefonía móvil, que usted tiene muchas dificultades para rescindirlo, para celebrar uno nuevo». Y aunque lo que debería querer decir el señor secretario general es que por el bien de los fieles y usuarios el contrato del servicio de telefonía debería ser como el matrimonio civil me imagino que quería decir lo contrario. Lo extraño es que el Sr. Martínez habla de oídas porque no creo que en su vida ni haya contratado un servicio de telefonía ni un matrimonio civil. Yo acabo de cambiar de suministrador -de telefonía- y no ha sido nada difícil. Seguramente a él le gustaban los tiempos del monopolio de Telefónica cuando el contrato era para toda la vida. Bueno, era incluso más “para toda la vida” que el matrimonio católico, que si eras –eres- de la alta sociedad y mejor de la “alta pasta” se puede declarar nulo. Vaya, las sentencias del tribunal de la Rota.
Y si no tenía ya bastante con toda la serie de insensateces de políticos y jerarcas eclesiales sale el Sr. Ruiz Mateos y dice que «Si no devolvemos hasta el último euro a nuestros inversores, a las personas que en un gesto de bondad y de confianza nos han depositado sus ahorros en nuestros pagares, me pegaría un tiro en la cabeza, si es que la fe que profeso me lo permitiera». ¡Joder con lo de la fe!
Para compensar tanta insensatez y estolidez leo una noticia “industrial”, puro I+D: “España produjo en 2010 unos 1.500 kilos de azafrán; en cambio, se exportaron bajo marca española casi 190.000.” Y luego dicen que no tenemos ingenio. Ni con el milagro de los panes y los peces.
Para compensar tanta cutrez oficial y eclesial aquí tenéis un letrero de un vecino de aparcamiento donde se ve que también el pueblo llano anda quemado.

Pues ya me estaba yendo y salen las cartas que el Sr. Ruiz Mateos -¡pobre hombre lo que le ha hecho su cirujano plástico!- le dirige al Sr. Botín y al Sr. Peralta, director de riesgos (o algo así) del Banco de Santander. Antes había leído que el Sr. Ruiz Mateos iba a querellarse contra ese banco (como es mi banco ya me fastidiaba) pero al leer las razones me he quedado más tranquilo: le debe 300 millones de euros, o sea nada, solo unos 50 mil millones de pesetas, y como no quieren seguir dándole créditos pues se cabrea. Pero aparecen las cartas y entonces te quedas de piedra y piensas que realmente no es que tengas que huir a Japón, es que debería marcharme a Encédalo, una de las lunas de Saturno que acabo de descubrir. Porque no puede ser que un señor que escribe esas notas, que además en estas cartas aparece como marqués de Olivara, pueda ser el dueño de un montón de empresas y alguien en quien mucha gente confía y que seguramente defenderá, achacando a los socialistas la mala marcha de sus negocios. Son cartas que no tienen desperdicio pero especialmente hay una en que le dice a su querido amigo Peralta que se toma la libertad de enviarle la copia del estudio psicológico que le hizo a su hijo, no, no al hijo del Peralta, a su propio hijo. Que yo le hago esto al mío y se cambia de apellido. Pues encima el marqués de Olivara dice “no he exagerado absolutamente nada” y se considera “un padre profundamente afortunado”. ¡La leche!
En otra misiva, esta vez al Sr. Botín, le dice que pese a lo mal que lo están pasando por la postura del banco “hemos celebrado una misa en la capilla de nuestra casa pidiendo por tus intenciones”. Pues a pesar de todo eso y otras cartas de un baboseo semejante ahora quiere demandar al Sr. Botín. O sea que le presta 50 mil millones de pesetas y como no quiere dejarle más pasa de ser un santo a un demonio. ¿Pero cómo le han llegado a dejar tal cantidad de pasta?
De verdad, que puesto que Encédalo está fuera de mis posibilidades me voy a Japón.
03/10/2011 a las 18:08
¡Que derroche de cultura lingüística, caballero!
03/10/2011 a las 19:02
Que no hay que vengarse por lo de la salamanquesa.
Un beso
03/10/2011 a las 21:22
¡Qué lejano queda todo lo que cuentas!
Sugerencia: Por favor, pon la fecha en la que realmente escribiste la crónica
03/10/2011 a las 21:36
Carmen, pues es verdad que queda muy lejos, tanto como que el viaje fue del 18 de marzo al 17 de abril, como dice el comienzo de esta crónica. Así que esta «0. Me voy» fue escrita entre el viaje a la India que finalicé el de noviembre del 2010 y el 18 de marzo del 2011.
Pero me quedo con la petición y en próximos viajes dataré la crónica de cada día.
Gracias por la observación.
03/10/2011 a las 22:50
Pues, lo de la bicicleta no es nada para lo que nos espera. Unos a la carcel, otras a compensar abortos, algunos a clases de castellano puro, los del Norte al ladrillo (por aquello de los zulos), los emigrantes repatriados si no saben , los pensionistas a leer el Mundo (previo pago de 5€), la judicatora absolviendo al Trajes, al Yakolet, al Tesorero, a la Atleta, (eso ya esta hecho) bueno ya puestos a TODOS los demás, que son muchos. Ministro de Educacion al nombrado Mtz.Camino, la sanidad gratuita olvidarla, asi como, los colegios publicos, los Alcaldes a dedo, los emprendedores?? seran los Reyes de España (con permiso de Leti), los jovenes tendreis que rehusar las ofertas de empleo como si fueran moscas cojoneras…..etc
07/10/2011 a las 16:23
Antonio, si no te conociera pensaría que eres un demente o que te has equivocado de blog, o de post, que es lo que ha debido pasar, pues no veo en el mío ninguna referencia a ninguna «bicicleta».
Un abrazo
10/10/2011 a las 22:44
Majete, lahoziano, repasa tus cronicones y observa el cartel que hay en el post del 3 de Octubre proximo pasado 0.Me voy. Tu me entiendes? que diria Divary.
A MAS Y MAS, alguien me ha escamoteado (por incorrecto, quizas??) una frase aquella que decia… «los emigrantes seran repatriados si no saben cantar cara al sol.
Bueno espero te haya aparecido la bici, ya que la memoria parece irrecuperable. Recuerda que las bicicletas son para el verano………..
Besos y quesos
11/10/2011 a las 08:42
Antonio, perdona, perdona. Es que buscaba lo de la «bicicleta» en el texto y de ahí mi confusión.
Más besos y menos quesos