31. De Haridwar a Dehra Dun.

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Esta mañana desayuno en una tasquilla cerca del hotel donde el joven propietario es un tío muy agradable, que habla muy bien inglés y que siempre me pregunta que porqué no como o ceno allí. Dadas las limitaciones alimenticias de esta ciudad en lo que respecta a los huevos, y a las tortillas, mi desayuno es una especie de crepe relleno de patata.

El propietario está muy interesado en mi ojo pues ya he tomado allí té varias veces y me dice que seguramente será una picadura y me explica, a mí y a los que están allí, que una vez le mordió una cobra, y enseña la cicatriz en el pie, pero que como estaba dentro del agua no se murió y que cogió la serpiente y la mató.  No sé si las cobras viven dentro del agua y si te salvas de una mordedura así, pero fue una bonita historia. Pero si era para darme ánimos no me consoló porque si con una picadura de un insecto o araña te pones así no quiero ni pensar con la de una cobra…Y no te digo nada para conseguir ayuda médica.

Mi lugar de desayunos.

En Haridwar realmente no he visto nada, ni he hecho una foto así que me voy de nuevo al ghat Har-ki-Pairi. Está impresionante de gente. La mayor concentración de mendigos y gentes estrafalarias. Yo les llamo shadús a todos ellos pero el nepalí del tren me dijo que no lo eran.

Har-ki-Pairi

En un puente sobre el canal del Ganges (el río va por otro lado)    hay unos chicos con una especie de cesto de alambre atado a una cuerda. Cuando ven a algún paquete o bolsa bajando por el agua tiran el cesto y lo pescan. Y eso que va a mucha velocidad. También hay otros por las escaleras del ghat con unas cañas buscando algo de valor dentro del agua. Imagino que lo máximo serán algunas monedas. En la punta de la caña deben llevar un trozo de imán o algo pegajoso. Algunos colocan un vidrio plano sobre el agua para ver el fondo.

Har-ki-Pairi  Buscando con la ayuda de un vidrio.

Me sigue sorprendiendo que las señoras indias, normalmente tan pudorosas, no les importe demasiado enseñar las tetas cuando se bañan por motivos religiosos. ¿Será que sin tetas no hay paraíso? (El pudoroso word no reconoce la palabra “teta” como correcta y la lista de palabras correctas posibles da risa).

De vez en cuando hay un fiel hindú al que el brahmán de turno le está haciendo el rito acostumbrado. Y la mayoría de las veces el donante lleva la cabeza afeitada para lo que hay una larga fila de barberos sentados en el suelo esperando la clientela.

Har-ki-Pairi. Barbero en plena faena.

También hay cambistas. Estos suelen estar en todos los lugares santos y de peregrinación a donde acuden gran cantidad de mendigos. Así los caritativos cambian los billetes en una gran cantidad de monedas –desconozco la comisión- y de esta manera llegan a más pobres.

Vuelvo al hotel y cojo un autobús para Dehra Dun. Son cuarenta y tantos kilómetros de buena carretera pero el viaje dura dos horas. Y vuelvo a pasarlo mal al ver la cantidad de veces en que nos podemos estrellar contra otro vehículo o atropellar a cualquiera. Menos mal que si puedo será el último viaje en autobús.

Al llegar a Dehra Dun descubro otro medio de transporte: el vikram. Son motocarros grandes, los autorickshaws, con dos filas de asientos enfrentadas en las que caben seis pasajeros y uno al lado del conductor pero que suelen llevar unos 10. Me he metido en uno con mis dos mochilas, y nadie se ha quejado, para ir desde la estación de autobuses hasta el hotel. La verdad es que al bajar del autobús   me había ablandado y había cogido un autorickshaw para mí solo pero ya en marcha y a pesar de que habíamos fijado el precio el conductor me ha empezado con martingalas, me he bajado y he cogido un vikram compartido. Y encima la parada estaba al lado de la puerta del hotel.

Éste está bastante bien. Consigo ponerme en contacto con la compañía de seguros india y me dicen que me buscarán una cita para mi ojo esta tarde.  Pero, la administración está cerrada por ser domingo. Que mañana. Menos mal que no ha sido una cobra. Lo malo es que me paso la vida en los hoteles esperando las llamadas de teléfono y las citas.

Hoy por la hora en que he hecho el viaje del autobús no he podido comer. Cuando busco el restaurante para la cena pienso en que estos viajes sólo los puedes hacer con alguien muy cercano y mejor que te quiera. (O que os queráis, que con el amor es mejor ser correspondido).  No solo porque en función del viaje y del recorrido no me importa no comer sino porque si te ocurre cualquier percance, como lo de mi ojo, al resto de la compañía les puedes hacer polvo o bien abandonarte a tu suerte. A mi amigo Joséluis le sucedió algo así pero grave y tuvo el mismo problema por ir con alguien que no era “ni su novio, ni su marido, ni el que más lo había querío”, como dice la copla y se quedó solo en un hospital de un pueblecito.

El centro de la ciudad está a rebosar de gente pero me percato de que he salido sin linterna y si a la vuelta están cerradas las tiendas, la iluminación callejera municipal en la India deja bastante que desear.

Al llegar al hotel ya tengo un aviso para la cita de mañana. Voy con tanto retraso que cuando llegue al médico puede que ya no tenga nada.

Mi ojo. Ha ido evolucionando de poco a más pero me parece que ya empieza a bajar. Apareció una bolsa bastante grande en el párpado inferior llena de un líquido transparente y lo mismo, pero en menor volumen, en el párpado superior. No me duele ni me molesta pero veo que la gente que tengo cerca lo mira con sorpresa.

PD.

Tengo amigos que me preguntan como de importante es el inglés en mis viajes. Suelo decir que para cualquier país asiático el inglés no es su idioma materno y te sueles encontrar mucha gente que no lo habla y en los hoteles es muy básico el que saben y el que necesitas. Pero…si tienes un problema aunque no sea grave, como yo ahora, sin inglés andas jodido.

Para las llamadas y citas de estos días me he preparado un pequeño vocabulario pues todos sabemos decir araña, insecto y tren, pero los insectos ¿“pican” o “muerden” en inglés? Pues depende del bicho. Y yo, por ejemplo, no sabía como se decía “párpado”.

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Una respuesta to “31. De Haridwar a Dehra Dun.”

  1. jose luis Says:

    Mejor sólo que mal acompañado…
    Creo que ya he salvado mis diferencias, pero en Abril tendré tiempo de comprobarlo o tropezarme otra vez con la misma piedra. Confío en que no, pues me cuesta mucho deshacer antiguas amistades, sobre todo cuando hubo tiempos mejores. La misma persona que me dejó allí, me abrió las puertas de su casa en Inglaterra cuando perdí mi empleo y con ello la casa dónde vivía. Detalles así, tan lejos de casa y con sólo 18 años te hacen apreciar a las personas. Luego, como tú sabes, hay tipos de viaje y maneras de viajar, que por su dificultad, sacan lo peor y lo mejor de cada uno. En aquella ocasión yo me comí lo peor de un amigo y lo mejor de dos desconocidos que se apiadaron de mí.

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