53. Final.

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Bautizo.
En el avión de Ammán a Madrid nos dan una botella de agua mineral jordana. Imagino que para evitar que los pasajeros les demos la lata a las azafatas con el agua. Creo que me la llevaré a casa y la guardaré como hacía hace unos años la gente que iba a Lourdes y volvía con su botellita de allí y se quedaba almacenada en lo más profundo de la estantería del mueble de la sala de estar. Esta botella y una bendición de Su Santidad  el Papa eran dos signos inequívocos de que estabas en una buena familia. Pues bien, el agua la guardaré por si se presenta algún bautizo. Creo que leí que a los hijos de la casa real española los bautizan con agua del río Jordán. Sólo por esas cosas nos merecemos una república.

Como mi botellita viene todo en árabe menos la composición química (por cierto tiene “Heavy metal cero”, que si pusiese de todo que tiene cero tendrían que dártela con un lápiz USB de 32 GB) y la palabra “Jordan” pues imagino que será muy buena para lo de cristianar.

Por cierto, ¿cómo hace la Casa Real para conseguir agua del Jordán?  Imagino que enviarán un mensaje cifrado a la embajada en Ammán y éstos enviarán a uno del CNI a buscarla. Y ¿cuánto envía? ¿Un litro? ¿Un decalitro? Lo que es seguro que envían a un becario.

¡Cuántas dudas plantean las religiones!

Armas de destrucción masiva.
A veces te llega sin esperarlo algún tipo de información que puede hacerte rico o famoso o ambas cosas a la vez. Pero a veces esa información llega a destiempo. Y entonces no vale nada. Y así sigues pobre y anónimo. De lo peor que te puede pasar.

Pues eso me ha ocurrido a mí en este viaje.

Para tener un motivo ético y un convencimiento moral los Sres. Bush y Blair buscaron con ahínco las armas de destrucción masiva que tenía escondidas el Sr. Hussein.

Sus servicios de espionaje no las encontraron pero sí sus servicios de propaganda. Y nos las mostraron a todo el orbe en aquella famosa intervención en el Consejo de Seguridad de la ONU de Colin Powell, entonces Secretario de Estado.  ¿Os acordáis de la foto de ese señor con un tubito en la mano? ¡Que si realmente tiene algo malo allí dentro lo iba a tener así en su mano! Y ni siquiera con guantes como recomiendan los botes de disolvente para la pintura.  La verdad es que daba un poco de risa decir lo de que las pruebas eran “irrefutables e innegables” con el frasquito en la mano. Sólo el Reino Unido, España y Bulgaria apoyaron abiertamente la intervención de Powell.

Después vino lo que vino.  Pero realmente invirtieron muchos esfuerzos para nada porque resultó que el Sr. Hussein no las tenía.

Pero se equivocaban: tenía armas químicas potentísimas que no descubrieron porque se las había vendido a los chinos: para hacer insecticidas.

¿Cómo lo sé?

Pues no ha sido fruto de investigaciones arduas ni trabajos serios. Puro azar.

En el hotel de Mandalay una noche tuvimos mosquitos. La noche siguiente se lo digo al recepcionista birmano con el que “hablábamos” en italiano.  O sea que yo estaba algo “enchufado”. Así que me envía un mozo con un spray chino. Rocío la habitación y creo que estuvimos a punto de perecer todos, los mosquitos, Marisa y yo.  Seguro que venía de las fórmulas secretas del Sr. Hussein. Que hasta tenía un alto cargo al que llamaban los americanos “el químico”.  Pues éste seguro que era el del “mosquitos’  killer”.

Pues de eso me entero en julio del 2008 y ya no vale nada. Además no me he quedado con la marca, que estaba en chino. No os lo creeréis pero vi a un pobre mosquito, como en un comic, saliendo despavorido por la puerta abierta de la habitación. Que la tuve que abrir para sobrevivir.

Un  buen susto.

PD.
N
o he mencionado al tercero de las Azores porque a pesar del boato del momento creo que el pobre solo hizo de comparsa y que ni sus servicios secretos ni los de propaganda ayudaron en esa búsqueda. Y no está bien cebarse con los comparsas. Sobre todo cuando las cosas salen mal. A pesar de que en aquel momento dijese que “Todos sabemos que Sadam Husein tiene armas de destrucción masiva” y que “Todos sabemos también que Husein tiene armas químicas”. (Los “mosquitos killer”). Que lo dijo el 5 de febrero, festividad de santa Agueda, del 2003 en el Congreso de los Diputados. Recuerdo que en aquella sesión Aitana Sánchez Gijón y otros mostraron su rechazo.

Para descargo (¿o no?) del Sr. Aznar hay que recordar también que cuatro años más tarde dijo en Pozuelo de Alarcón que “Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva, y no había armas de destrucción masiva. Eso lo sabe todo el mundo, y yo también lo sé… ahora. Tengo el problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido antes. Pero es que cuando yo no lo sabía, nadie lo sabía. Todo el mundo creía que las había, ¿sabes? Entonces es un problema, porque las decisiones hay que tomarlas no a toro pasado, sino cuando está el toro sobre el terreno, y es ahí cuando hay que torear. Torear con cinco años de retraso, ésa es tarea de los historiadores.” Lo que pasa es que lo dijo dos años después de que el Sr. Bush se rindiera en la búsqueda. Incluso el Sr. Rajoy había cambiado la “doctrina” oficial un año antes que su jefe el Sr.Aznar.

Si no fuese por la muertes y la destrucción que causó sería como de los hermanos Marx lo del Sr. Powell con el frasquito y la frase del Sr. Aznar de lo que sabía pero no sabía y que todo el mundo sabía. Y lo peor es que lo hacía y decía todo gratis.

PD a la PD.
¿Por qué hablan de los tres de las Azores cuando también estaba allí un portugués? Quizás porque en España siempre se intenta ningunearlos. O quizás por aquello de que la victoria tiene muchas madres y la derrota…

Otra PD a la PD.
¿Y el búlgaro? ¿Porqué nadie habla del búlgaro? ¿Porqué no lo invitaron a las Azores?

Chanclas.
En los hoteles birmanos a los que he ido en este viaje solía haber un par de chanclas en la habitación. Muchas veces tenían las puntas cortadas. Parecían chanclas “de diseño” de la Pasarela Cibeles. Pero me temo que no lo hacían por estética sino para que no te las lleves porque así todo el mundo cuando te ve por la calle sabe que eres un ladrón de chanclas. A veces estaban enteras pero eran de la talla 32. Yo gasto un 45 en chanclas así que si las tenía que utilizar era un problema. No vale decir que es que los birmanos tienen un pie pequeño porque en alguno de los hoteles solo había clientes occidentales.  (A los viajeros orientales a veces no los distingo de los birmanos). Así que solo me cabe imaginar que ponerte chanclas tan pequeñitas lo hacían también para que no las robásemos, porque me veo andando por las calles con ese número 32  y es como Jack Lemon cuando va con zapatos de tacón a  coger el tren en el film “Con faldas ya a lo loco”.

Chanclas en Hsipaw.
La infancia. Mi infancia.

Desgranada.
En una entrevista que le hacía Juan Cruz a Humberto Eco éste decía que quizás uno de los motivos para escribir era encontrar momentos de felicidad al recordar momentos de la propia infancia. He descubierto que sin buscar esa felicidad al escribir, sí que me sucede lo mismo, que recuerdo cosas de mi infancia al descubrir situaciones nuevas que me conectan con vivencias pasadas y que ya creía totalmente olvidadas. Así, a veces, estos artículos me devuelven ese pasado. Y me hacen feliz.

Eco incluso recordaba a un dentista de cuando tenía 8 ó 9 años. Así, yo a veces, al escribir de la formación escolapio-franquista me acuerdo de repente de una cara de un escolapio o de un profesor de Formación del Espíritu Nacional que ya creía totalmente olvidada.

El americano impasible.

Me refiero a la novela de Greene y a la peli que sobre ésta se hizo. Y a las chicas del sudeste asiático.

Recordad el triángulo amoroso: Fowler, el periodista británico (Michael Caine), Pyle, el “americano impasible” (Brendan Fraser) y Phuong, la maravillosa vietnamita.

La descripción elíptica que hace Greene de de Phuong: “el silbido de la tetera, el tintineo de una taza, una cierta hora de la noche y la promesa del reposo”. No he estado nunca en el regazo de una joven fumándome pipas de opio para tener esa visión, pero sí que Birmania, Tailandia y Vietnam tiene la mayor concentración de chicas de estas características. Chicas guapas, esbeltas sobre sus bicicletas y en el caso de las birmanas con sus longyis que les llegan hasta los tobillos, con una gran sonrisa… ¡Son tan guapas esas orientales!

Y así entiendes a Fowler-Caine ayudando a que liquiden a Fraser-Pyle para no perder a Fuong. Claro que ayuda el que Pyle fuera un bastardo idealista peligroso.

El azar y el auspicio.

Primero en Ayuthaya y después en muchos templos birmanos vi como algunas chicas intentaban conocer su futuro sacando un palito de un cilindro delante de una estatua de Buda.

Creo que todos los que vi eran chicas jóvenes. Quizás fuese una casualidad.

El sistema era semejante: cogían un cilindro de unos 25 centímetros de largo hecho de madera o de caña de bambú lleno de palitos, se arrodillaban delante de la estatua y lo empezaban a agitar formando un ángulo de unos 45º con el suelo. Al final se destaca algún palito y finalmente cae. Allí estaba escrito su futuro. En Birmania, en algunos casos solo había un número y en un aparador cercano había unos compartimentos con papelitos que correspondían con cada número. Allí estaba detallado lo que te iba a suceder. Así lees por ejemplo que “te casarás a los 23 años con un rico comerciante de jade y tendrás dos maravillosos hijos y…” Pues se cumplirá o no, pero ése debería ser tu futuro. Imagino que se puede hacer eso con frecuencia porque si solo se pudiese hacer una vez en la vida y te saliese lo de “a los 43 años tendrás lepra y perderás todo el dinero en Gescartera”  habría desmayos constantes delante de Buda y bastante mala leche.  Así que la práctica se repite de vez en cuando.  Obviamente por las probabilidades estadísticas cada vez te saldrá una cosa distinta aunque los palitos no estén calibrados como una ruleta y alguno siempre saldrá más de la cuenta. Entonces el futuro ¿cuál es? ¿El de la primera vez o el del palito vigésimo nono? ¿Y cómo el azar influye en mi futuro? No el “gran azar”, el del devenir del mundo y sus gentes, sino el azar de sacar un palito y no otro.

Wat Phra Mongkhon Bophit. Adivinando el futuro.

Es curioso esto de las creencias. Yo nunca acabo de llegar a ninguna conclusión.

Sí que creo que los palitos están trucados para que salgan los más favorables tipo “tu hijo montará una empresa como Inditex” pues así el templo tiene fama de buenos auspicios y el personal va más allí lo que significa más limosnas.

Experiencia personal.
Siendo joven estudiante fuimos de prácticas al Pirineo. Eramos un grupo impar de varones, quizás 5, quizás 7, y las habitaciones eran de dos. Así que uno tenía que dormir solo y nadie quería.  Hicimos tantos papelitos como éramos con el nombre de cada uno. Una mano inocente, que fue la de Vicente. (Maldito pareado). Salió él, Vicente, el de la mano. “¿No tendrán todos mi nombre?” “¿Cómo puedes dudar de nosotros?” Perdona Vicente, tenías razón. Fuimos unos cabrones despiadados y tú la “mano inocente” ejecutora de ese falso azar. Ahora Vicente es profesor de instituto. No he vuelto a verlo pero seguro que sigue siendo tan buena persona. Espero que el azar haya sido más benévolo y no siga durmiendo solo si quería hacerlo acompañado como en Jaca.

English forever.

O “siempre el inglés”.

Me gustaría escribir este blog también en inglés. Pero no puedo. Mi inglés no da para tanto. Pero a veces me planteo como diría en ese idioma una expresión que escribo en inglés.

Cuando tuve el problema del visado al embarcar en Bangkok para Rangún y debí firmar un papel cuyo espíritu era “reclamaciones al maestro armero” pensé como se diría en inglés. Y así lo escribí: “gunsmith master”. Lo que se debería traducir en la frase “complaints to the gunsmith master”. Acudí a Google pero no encontré esa frase. Y ya sabes que si no está en Google es que no existe.

Generalmente abandono el intento después un fracaso semejante pero a veces acudo a una amiga que a pesar de llamarse Almudena es una fuente inagotable de conocimientos de esa lengua. Y resulta que en inglés sí existe la expresión contraria: ‘Don’t ask the monkey, talk to the organ grinder’. O sea que no preguntes al mono que no te puede contestar pero sí al organista.

Y con un ejercicio de lógica he pensado que la frase “reclamaciones al maestro armero” sería “ask the monkey”.

De esta manera he conseguido que la próxima vez que busque en Google si aparecerá la frase que antes no aparecía y que además exista una nueva expresión inglesa: “ask the monkey”.

NB.

Creo que “organ grinder” es más “organillero” que “organista”.

Fotos.
Como en otros viajes una selección de fotos de este viaje está en Flickr. Las he escogido, como siempre, en función de los sitios de los que he escrito y pretendiendo que sean más complementos de las crónicas que fotos bonitas por sí mismas. Estarán organizadas en carpetas según las ciudades que he visitado. Para acceder a ellas pulsar aquí.

De esta manera se va directamente a las carpetas. Una vez allí se selecciona la carpeta que se quiere ver y lo más cómodo es pinchar en “view as slideshow”. Cada foto tiene su descripción que se ve al poner el puntero del ratón encima de ellas.
También se puede acceder tecleando http://www.flickr.com/photos/elangel/
De esta manera salen las carpetas pero también todas las fotos. Al pinchar en “sets”, salen todas las fotos desde el 2005 agrupadas por lugares o temas. Espero que os gusten.

NB.

Todas las fotos de este viaje, como las del anterior a Birmania, son de Marisa.

Técnicas de cortejo (¿y apareamiento?).

Una vez leí que en Tailandia existía la costumbre social de “pedir más de la cuenta” en los restaurantes. Esa situación la vi en la mesa de algunas parejas en un restaurante donde comimos a orillas del lago Taungthaman. En esas mesas había comida para 8 ó 10 comensales estando sentados solamente una pareja de jóvenes que además parecían inapetentes. Imaginé que era una técnica de cortejo. O menos técnicamente: de ligue. Y todas las técnicas que conozco de ese tipo solo tienen un fin: el apareamiento. Y el que diga lo contrario miente.

Solo conozco un tipo de personas que son capaces de desarrollar una de esas técnicas sin buscar ese fin: los poetas. Lo que pasa es que algunas veces parece que se están apareando consigo mismos. Ya me entiendes. Pero no todos,  porque seguro que Neruda con sus famosos “Poemas de amor” tuvo más éxito que un futbolista español de los que ganaron el campeonato.

Vuelvo a los birmanos del restaurante. El joven Chu Chu invita comer a la encantadora Mie Mie (se pronuncia “Mimí”). La lleva en motocicleta a ese restaurante a orillas de lago y piensa: “ahora te vas a enterar, princesa, de lo que es comer”. Le dice al camarero: “a ver, joven, tráiganos un plato de fideos finos, otro de medianos y otro de gruesos. Una ración de sausos con ajos y otra de mertos con cebolla, También una bandeja de cerdo con aguatós y otra de pollo con tajiros.  Trece botellas de agua mineral y treinta cafés con leche”.

Y claro la princesa Mie Mie se queda alucinada.  Y también nosotros. Nosotros alucinados y en ridículo porque solo hemos pedido comida para nosotros dos. Además ella está desganada y él no come tampoco mucho porque va a lo que va. Y se queda todo en la mesa. Que lo he visto. Y yo pensaba para mí mismo: Chou Chou, si con esto no rematas métete a monje.

Que a lo mejor es por eso que hay tantos monjes en Birmania.

Thai forever.
O como en el inglés debería decir “siempre con el tailandés”. Desgraciadamente mis conocimientos en este idioma se reducen a…casi nada.

Gracias a mi amigo Manuel he aprendido a decir “río”, que es “mae naam”. Pero luego me explica su etimología y entonces se complica la cosa. Me dice que “mae como caballo, naam que significa agua”. Y de ahí deduzco que hipopótamo será “naam mae”. Error. En tailandés se dice ฮิปโปโปเตมัส, lo cual se pronuncia híp-bpoh-bpoh-dtày-mát. Fácil aprender este idioma, ¿verdad? Desde luego con este nombre no te recomiendo que pongas un negocio con este título. Prueba a decirla varias veces en voz alta. Parece que sufres alguna disfunción en el habla.

Manuel también me enseñó a decir “cangrejo de caparazón blando” pero lo he olvidado. Y no es una enseñanza vana porque es un plato delicioso y fácil de comer porque como su nombre indica te lo comes entero.

PS

Investigaciones posteriores me dicen que “caballo” es “maa”. O sea que nada.

 

Bonnie and Clyde.

El día en que vimos, o mejor en que no vimos, la primera puesta de sol en Bagán, aparecieron por allí Covi, Covadonga, y Diego, dos mejicanos que podrían ganarse la vida apostando a que los demás descubriésemos su origen, pues en mi vida he visto   una pareja que lo parezcan menos. No, no que no parezca una pareja, sino que parezcan mejicanos.  Y además una pareja guapa de telenovela. Como que no parecían de verdad. Y encima ella era rubia y llamarse Covadonga no parece tampoco muy mejicano. Allí estábamos también con Maitane y José, que son guapos, pero reales.

La pareja mejicana se habían recorrido gran parte de África, no sé si en este viaje o en otro anterior, y gran parte de Asia en éste.

Cuando me encuentro con alguien que viaja mucho, y que no está jubilado, les suelo preguntar por su ocupación pues siempre me intriga de dónde sacan tanto tiempo y en ocasiones tanto dinero, pero esta vez no lo hice. Solo les pregunté si no trabajarían para la CIA y me dijeron que no y si los podía citar en este blog y me dijeron que sí. (Al escribir esto pienso que si hubiesen sido militares me habrían contestado que “negativo y “afirmativo”, según aparecen en las pelis). Porque también pensé que podrían haber sido dos perseguidos y decir que me los había encontrado podría dar pistas a los sicarios que los perseguían. (Una voz interior me dice: “¿realmente crees que te lee algún sicario? Creo que conozco a todos mis lectores y no hay ninguno entre los cuatro).

Imagínate que hubiese pasado si cuando estuvimos en Laos, y los hicimos dos julios seguidos, nos encontramos con el Sr. Roldán y lo escribo en el blog.

Total que me quedé sin saber su historia que seguro que era muy interesante.

PD

Hay que tener muy malos consejeros para que te digan que te vayas a esconder a Laos y que allí estará a salvo y que nadie te descubrirá. Sobre todo si eres un señor blanquito y calvo y de Zaragoza. Que enseguida se les nota en el acento. Sobre todo en Laos.

 

Nombre reales reales.

Y aunque parece una tautología (“word” lo clasifica como “eliminar la palabra repetida”) es solo un problema de homonimia.

Cuando leía la vida del actual rey de Tailandia en el museo nacional de Bangkok me enteré que había nacido en Cambridge, Massachussets. Y es que los reyes tienen tendencia a nacer fuera de su país. Véase los nuestros.

Una cosa que tiene buena esta monarquía es que los nombres cuando son reyes se los cambian por “Rama” y un ordinal.  Que así es muy fácil. Su nombre oficial es “Su Majestad el Rey Bhumibol Adulyadej” pero es Rama IX.  Su hermano, a quien sucedió, se llamaba Ananda Mahidol, Rama VIII. Así que todo más o menos normal, pero la hermana de ambos se llamaba “Su Alteza Real la Princesa Galyani Badana Krom Luang Naradhivas Rajanagarindra”. Os lo juro.


No sé si en Tailandia hay ley sálica pero está claro que con ese nombre su padre no la llamaba en la vida. Y debió caer en el ostracismo palaciego.

Es que a mí el tamaño de los nombres es algo que me preocupa mucho.  Debe ser porque al comienzo de los años 70 programé para los ordenadores de entonces y cuando diseñabas un archivo que debía contener nombres tenías que decidir la longitud del campo y que no ocupase mucho, pero que no se quedase corto. Y con esa princesa no hubiese habido manera de hacer nada, ni una factura, ni un albarán, ni una nómina.

Pensad que si se perdía la princesa y tenían que llamarla por la  megafonía del palacio. Que no la llamaban y la dejaban perdida.

Total, que si tienes una hija princesa ponle algún nombre más corto.

They will all come back as rats.

Timothy Garton Ash en un artículo que escribió sobre la indecencia que supone que los jefes de la junta birmana impidiesen en el mes de mayo la llegada de la ayuda internacional, acaba diciendo:

“En cuanto a los generales criminales, que, creámoslo o no, se consideran buenos budistas, sólo diré una cosa: han generado ya tanto mal karma que, si existe justicia en el gran ciclo de las cosas, se reencarnarán en forma de ratas”.

Pues eso. Unas ratas.

Final del final.

Mi nieto, Mario, de tres años, me preguntó dónde habíamos estado. Lo que me contestó cuando se lo dije podría ser un buen título para una narración o incluso puede que tenga un sentido que se me escapa pero que creo que es igualmente buena para acabar estos días de viaje:

“Rangún es como Juan Sinmiedo”.

 

2 respuestas to “53. Final.”

  1. Carmen Says:

    Magníficas las crónicas finales de tus viajes.
    Escribir para reencontrarse con la infancia, me gusta, pero en realidad es escribir para reflexionar sobre todo.
    Quizás Mario quiso decir que sus abuelos eran como Juan sin miedo…

    P.D.- El tercero de las azores, no actuó gratuitamente que, como se sabe gana sus buenos dineros y hasta se sospecha que está detrás de la operación financiera de renovación del capitalismo de la compra de Repsol por parte de Lukoil con dinero español que acabaremos pagando los ciudadanos españoles

  2. Angel de la India Says:

    Carmen, la conversacion exacta fue:
    El- ?Donde has estado?
    Yo- En Rangun.
    El- Rangun es como Juan Sinmiedo

    Sobre lo de las Azores, eso le ha venido luego que entonces solo fue por salir en la foto. Y poner los pies encima de la mesa. ?Recuerdas?

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