27. Tokúshima. Día 1, primera parte.

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Ayer por la tarde puse la televisión. Sólo emitían programas japoneses pero coincidí con un telediario y pensé que aunque fuesen solo cinco segundos dirían algo de las elecciones españolas. No los resultados de ERC o la Chunta pero sí que al menos dijesen que habían ganado el Sr. Rodríguez y la Sra. Aguirre. Pero ni una palabra. Claro que era de quince minutos solamente. Lo que salían eran siempre reuniones de señores japoneses sentados alrededor de una mesa. Todos con traje y corbata. Y luego otra reunión parecida. Y así durante 13 minutos. Los dos minutos restantes hicieron algo que me pareció muy interesante: sacaron una noticia de la elecciones americanas con un problema que tiene el Sr. McCain para elegir al vicepresidente. Por cierto, parece que según la noticia había encargado de la selección a la Sra. Fiorina de HP. Es como si el Sr. Rodríguez se lo encargase a la Sra. Moraleda en España. (Lo haría muy bien). Pues emitían la noticia en inglés con subtítulos en el mismo idioma. Luego la misma noticia en inglés con subtítulos en japonés. Por último la noticia en inglés sin subtítulos. Pero del Sr. Rodríguez y su resultado en las elecciones españolas ni una palabra.

Viendo a todos aquellos políticos japoneses tan trajeados y tan rasurados me percaté que no había ninguno con barba. Ni con melenita. Aquí pega más un tipo Zaplana. Que, te guste o no, es de lo más elegante y educado del panorama político patrio.

Me despido de los recepcionistas del hotel de Matsuyama. ¡Qué gente más encantadora!

El recorrido del tren de hoy tengo que hacerlo en dos trayectos: de Matsuyama a Takamatsu y desde allí a Tokúshima. Solo hay siete minutos entre un tren y otro pero como aquí todo funciona exacto aún te sobran cinco. El problema es que me confundo con los nombres de las ciudades, especialmente entre estas tres, y a veces pregunto por otra. O peor todavía: no recuerdo el nombre de la ciudad donde estoy y tengo que acudir a la guía o al billete de tren. Porque de Japón, antes de venir aquí, solo conocía de nombre Tokio, por ser la capital, Kioto, por lo del protocolo, y Nagasaki e Hiroshima por lo que todos conocemos. Desgraciadamente. Y así el resto son todos nombres nuevos para mí.

Antes de venir a Tokúshima busqué en la web un hotel del tipo de los que acostumbro a estar en este viaje. La web estaba todo en japonés pero llegué a la conclusión de que estaba todo reservado. Y es que en este país el personal suele reservar siempre. Así que me decido por otro del que la guía habla muy bien y que además está al lado de la estación. En este viaje busco hoteles cerca de las estaciones para evitar los desplazamientos con el equipaje y que además me permitan visitar las ciudades cercanas fácilmente.

Hotel Clement en Tokúshima.
De este hotel dice que tiene 250 habitaciones y que es el mejor de la ciudad. El precio no está mal y además descubro por casualidad en el folleto del JP Rail Pass que hay hoteles en algunas ciudades que tienen un precio especial para sus poseedores. Y éste es uno de ellos. El hotel es realmente impresionante. Un hall enorme de hotel de muchas estrellas. Y una recepcionista que habla inglés. Menos mal porque en este hotel el precio varía con la altura: cuanto más alta la habitación más cara. Pienso en que no sé como me lo habrían explicado en Matsuyama. Además el abanico de precios no lo había visto en mi vida: de la habitación más barata a la más cara el precio se multiplica por 14. Otra cosa notable es que tiene más habitaciones sencillas que dobles. Y algo que había visto en la guía pero que no deja de sorprenderme: el desayuno cuesta 1600 yenes, la comida 1000 y la cena 4000. Es como para decirles si puedes tomarte la comida en el desayuno.

Total que me quedo. Y por primera vez estoy en una habitación de tamaño normal con un cuarto de baño también de tamaño normal. Porque en las otras el baño parecía diseñado para aprovechar hasta el último centímetro.

Voy a una oficina de información que no es la habitual. Además de las oficinas normales de información turística hay, en lo que podrían ser las capitales de provincia, una “Prefecture International Exchange Association”, que aquí lleva además una te delante por Tokúshima y se llama “TOPIA”. Si vienes aquí no dejes de visitarla: hablan inglés, te informan, te orientan, te ayudan, te sacan copias en papel de los horarios de los trenes y, algo muy importante que luego explicaré, te dicen las horas de las mareas.

Durante el viaje en tren he ido organizando lo que podrían ser estos días próximos, pero que iba a depender de los transportes y de la mayor o menor dificultad de acceso de algunos de los lugares que quiero visitar. Así que me quedaré en esta ciudad 3 ó 4 días y haré viajes de ida y vuelta.

El primero esta misma tarde. La encantadora jovencita que me lo explica me dice que tengo un tren a las 14:15 y ya son las dos así que me voy pitando y ya volveré a por el resto de la información. Por cierto el horario de TOPIA es de 10 a 18. Y tienen internet, no gratis pero a buen precio. Y una pequeña biblioteca. Estando allí llega un italiano buscando información de hoteles. Se queja de que no encuentra personal en los hoteles que hable inglés. Estoy a punto de decirle que en el mío sí, pero oigo que está buscando algo muy barato y no le digo nada al respecto pero no puedo evitar hablar con él dos palabras pues llevo desde Himeji sin hablar con nadie.

En la estación pregunto por mi hotel y también me contestan en inglés. Estoy maravillado.

Cojo el tren para ir a ver el templo de Ryozen. La guía explica que vayas hasta Bando en tren. En el vagón me percato de que hay un japonés de mediana edad con mochila que mira lo que parece un horario de trenes. Pienso que quizás es un peregrino que va al templo así que si se baja en Bando lo seguiré. La guía explica que cuando llegues a la estación salgas y continúes derecho durante 100 metros hasta llegar a una bifurcación en te y que luego gires a la izquierda. Hasta allí tirado. Luego que sigas 500 metros y al llegar a correos que gires a la derecha. El peregrino se para a preguntar y me da corte que se dé cuenta de que le sigo. Continúo andando pero despacito esperando que me pase. Porque es un pueblo pequeño, limpio y ordenado pero no hay ni un alma por la calle para preguntar excepto el que se ha parado con el peregrino y no es cuestión de hacer cola. Me pasa enseguida porque va muy acelerado y al rato gira a la derecha. Claro, es que es correos. Pero eso lo sabe él, que no hay ningún signo que yo entienda que marque aquella casa. Cruzo una carretera y tengo enfrente de mí Ryozen-ji.

Ryozen-ji

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Una respuesta to “27. Tokúshima. Día 1, primera parte.”

  1. Luigi Says:

    Lo de las direcciones es un poquito complicado! no? uf!

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