1. El viaje.

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 Sello imperial japonés, el crisantemo de 16 pétalos.Esta ocasión, por las circunstancias del momento en que he hecho el viaje, creo que requiere un pequeño preámbulo.

Tuve la duda de si en Japón podría acceder a internet fácilmente o no. Así que decidí escribir las crónicas en un borrador en papel y publicarlas cuando hubiese acabado el viaje. Esto tiene la ventaja de que no me hace ir de cabeza buscando los lugares de acceso pero el inconveniente de que escribo sobre alguna cosa de actualidad que al publicarse ya no tendrá mucho sentido pero he querido hacer una trascripción del borrador y no una nueva escritura. En este caso además ha sido especial porque ha coincidido la preparación y comienzo del viaje con las elecciones generales del 2008. Así que yo, como vosotros, estaba recibiendo mucha más información de la situación española que en otros momentos lo que me provocaba pensamientos y sensaciones e incluso en algunos casos, como en el libro de la Nothomb, “estupores y temblores”, relacionados con ella, lo que se refleja en el contenido de alguna de mis crónicas.

El viaje.

En otras ocasiones os cuento diversos motivos que me impelen a comenzar un viaje, además del que ya escribí en mi último artículo del anterior viaje y que me parece estupendo: “Les voyages forment la jeunesse”.

Estaba en un gran supermercado y buscaba (sin gafas) los estantes de los salvaslips. Ya sabéis que esos artículos están junto a los tampones y artículos similares. Leo en la caja de uno de ellos: “aroma mentolado”. Y en aquel momento pensé, como un obispo español, que la concupiscencia del personal femenino estaba llegando a unos extremos que explicaban algunos comportamientos delictivos. Y que tenía que cambiar de aires. (Nunca mejor dicho). Error. Me había equivocado y estaba en el lineal, como dicen los empleados de estos establecimientos, de los pañuelos de papel. Pero la decisión de marcharme ya la había tomado.

Y estaba dudando pero entonces leo las declaraciones del Obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, a La Opinión de Tenerife, donde os brindo un enlace y entonces, sí que no tuve ninguna duda: tengo que marcharme pero lejos. Muy lejos. ¿Y donde está “muy lejos”? Pues en el Japón.

¿Y por qué más? Pues porque es un lugar que siempre me ha parecido más allá de los límites razonables. Algo así como la famosa frase de “más allá de Orión” de Blade Runner. (Frase que me hizo leer el libro de Philip K. Dick sólo para comprobar que no aparecía en él). Pues eso, que Japón me parecía que estaba “más allá de Orión”. Y además en japonés. Y pienso que ahora aún estoy en condiciones de afrontar tal viaje, pero que más tarde se me hará más cuesta arriba así que “ahora o quizás nunca”. Pues ahora.

Incertidumbres:

1. La pasta. ¿Es tan caro Japón como dicen? Este verano conocimos en Birmania a Hiro. Un japonés encantador y artista. Me preguntó que por qué no había visitado su país. Por el precio. Que no, que ahora con el euro tan fuerte no era tan caro. Lo probaré. Y antes de que gane el PP las elecciones y como dice el Sr. Arias promulguen un “decreto brutal”. Porque si el euro está muy fuerte y hay que cambiar brutalmente la macroeconomía tendrá que pasar a un euro débil. A no ser que los del Arias japonés también ganen y promulguen otro “decreto brutal”. Pero eso me parece muy improbable. Además, ¿habrá “ariascañetes” en Japón? Haberlos los habrá pero ya dudo que tengan puestos de responsabilidad. ¿Te imaginas a un ministro japonés explicando lo mal formados que están los emigrantes en comparación con los autóctonos con la frase “Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia»?

Ver enlace sonoro en El País para comprobar que hay una coma-pausa antes y después de “cerdo”, con lo que parece que el nombre del animal se lo está llamando al camarero.

2. El tiempo. ¿Es buena época marzo para visitar Japón? Pues parece que sí. Le pregunto a mi amigo Hiro y me dice que el día que voy a llegar a Tokio va a hacer un buen día: de 1 a 13 grados centígrados.

3. El japonés. Hace años visitamos las islas Galápagos en un barco cochambroso y encantador. Además de los tres tripulantes, viajábamos en él una pareja de chicas francesas (motivo de persecución por dos de los tripulantes que estaban en celo), un belga, una pareja de japoneses y nosotros. Me quedé muy sorprendido cuando los dos jóvenes japoneses, que acababan de conocerse en el barco, hablaban algo de castellano de su viaje por Sudamérica pero nada de inglés. Les dije que pensaba que en Japón todo el mundo hablaba inglés. Me respondieron que en Japón todo el mundo hablaba japonés. Esto que parece una tautología de las que gustan a los políticos fue para mí una lección. Y he recordado esa frase cuando he pensado ir a Japón: todos los japoneses hablan japonés. Y yo no. ¿Qué me encontraré al llegar allí? ¿Habrá suficiente información escrita en caracteres latinos? ¿Encontraré almas piadosas que me ayuden cuando esté totalmente perdido?

4. El exotismo. Visto desde aquí ese país me parece muy exótico. Demasiado. Y eso quiere decir falta de comprender lo que veo. Y eso también me preocupa.

Estaba trabajando con un programa de retoque fotográfico y me dio un error. Ya sabéis que todo está en la web así que pongo la descripción del error y la única entrada que hay dice:

“Wczesniej nie mialem z tym problemu. Niedawno stawialem XP SP2 na nowo, tym razem postanowilem zainstalowac wszystkie mozliwe poprawki i latki z Windows Update. Po zainstalowaniu wersji trial Paint Shop Pro XI czy to X2 nie moge zadnego z nich zaktywowac. Program uruchamia sie bezproblemowo, natomiast po zamknieciu komputer chwile pracuje i zamiast okna aktywacji czy to poinformowania ile dni zostalo do konca triala wyskakuje systemowy blad.”

Creo que en Japón no me encontraré más perdido.

5. Razones políticas y sociales. Debería haberme marchado en febrero que aunque no sea la mejor época para visitar este país me hubiese evitado la campaña de las elecciones. Pero ya había comprado el billete cuando empezaron las declaraciones, y es de esos que no se pueden cambiar las fechas. Y no sé como podré aguantar. Una muestra.

Primero son las cuchilladas personales. Pero como no me apuñalan a mí, ni a nadie cercano o querido pues las aguanto bien.

Después son las cuchilladas gramaticales. Y esas las aguanto peor. ¿Cómo puede decir alguien que pretende dirigir un país que va a “liderar bajo su liderazgo …un equipo que intenta liderar la…” Los padres escolapios nos explicaban la repetición de vocablos (entonces se usaba esa palabra casi desaparecida ahora) como una figura de dicción que se llamaba concatenación. Pero era un poema de Góngora. Y esto de ser líder para liderar un liderazgo no parece Góngora.

Y también las cuchilladas semánticas. Se presenta a un recién llegado, o no tanto, como procedente de la “sociedad civil”. Imagino que como algo especialmente valioso. Tendré que utilizarlo también cuando hable de mis nietos: “aquí este par de agosteros que vienen de la sociedad civil”. Porque si se utiliza así es porque los oponentes políticos encuentran a sus candidatos en las sociedades que no son civiles. ¿Pero cuál es el antónimo de “civil”? Pues “incivil”. Y no creo que se quiera llamar así al resto de candidatos: 1. Falto de civilidad o cultura. 2. Grosero, mal educado.

O quizás sí. O puede que como opuesto a la tercera acepción de “civil” en el diccionario de la RAE: Que no es militar ni eclesiástico o religioso. Seria algo así como: “Fijaos queridos votantes que pudiendo elegir a un candidato arzobispo he elegido a uno que viene de la sociedad civil”.

Para acabar una de las viñetas de “El Roto”, alguien a quien respeto y sigo desde los años en que era Ops, y tampoco ayuda a quedarse: “Pasan de los negocios privados a la administración pública y de la administración pública a los negocios privados como si fuese la misma empresa”. Y el mismo barrendero que dice lo anterior se contesta: “¡Y a lo mejor lo es!”

El enlace a El Roto

¿Os parecen pocos motivos para marcharme?Claro que para compensar también me podría quedar oyendo “Blowin’ in the Wind”.

“How many roads must a man walk down

Before you call him a man?

Yes, ‘n’ how many seas must a white dove sail

Before she sleeps in the sand?

Yes, ‘n’ how many times must the cannon balls fly

Before they’re forever banned?

The answer, my friend, is blowin’ in the wind,

The answer is blowin’ in the wind.”

“¿Cuántos caminos debe un hombre andar
para que lo tengan por hombre?
¿Cuántos mares debe surcar una blanca paloma
para poder descansar en la arena?
¿Cuánto tiempo seguirán silbando las balas de cañón
antes de ser proscriptas para siempre?

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento.
La respuesta está soplando en el viento. “

Pero en lugar de encontrarme a Dylan (los consejeros áulicos no consiguieron que viniese a conocer al príncipe) me encuentro en mi peregrinar callejero con esta frase en un gran letrero: “Ningún cristiano usa preservativo”. Tuve que leerla varias veces para comprobar que efectivamente era un mensaje en serio y no un truco publicitario de esos que luego intentan ofrecerte algo totalmente distinto. Pues era así: tal como estaba escrita. O sea que los cristianos no utilizáis el condón. Lo primero que hay que decir es que esa campaña de publicidad a favor del “apearse en marcha” se la han encargado a un ateo o a un feligrés de una religión oriental que no tiene ni idea de la palabra “cristiano”. Porque, ¿tienen la misma moral reproductiva los cristianos maronitas que los anabaptistas cristianos, o que los cristianos luteranos o los católicos cristianos? (Aquí la repetición sí es una concatenación). Recuerdo una divertida peli de los grandes Monty Python, “El sentido de la vida”, donde un cabreado Graham Chapman, le explica a su mujer que ellos como luteranos podían usar la “gomita” y no podía hacerlo un prolífico John Cleese, católico, que tenía que entregar a sus hijos para la experimentación científica al no poderlos mantener. Bueno, creo que me he ido mucho en este razonamiento, pero el publicista antimaltusiano no sabe nada de moral cristiana. ¿Lo saben los que han encargado la campaña? Unos y otros deberían ver esa película.

Para compensar también han habido algunas frases como para quedarse. Las que dijo el 21 de enero Don Alberto Ruíz, otro al que también le han eliminado el apellido paterno.

Dijo de de Saint Exupéry: «Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección», y de Einstein: «La locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes». Y las dos en el mismo acto. ¡Lo que hubiese dado yo por conocer la frase cuando era jovencito! ¡Es que con esa no podías fallar! Para los solitarios que me leéis y que queréis dejar de serlo: si lo dices en francés imposible que se escape una viva: “L’amour n’est pas tellement de se regarder l’un l’autre, mais de regarder ensemble dans la même direction.” Y si se te ha resistido pero tienes mucho interés puedes acabar diciendo: “On ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux”. Que también es de de Saint Exupéry pero que quizás el Sr. Ruíz, que seguro que la conoce, la deja como último cartucho para después del 3 de marzo. Y si a ti, joven promesa, con esas dos frases se te ha resistido, mejor que cambies la diana de tus flechas.

He leído un libro que en la primera página, en la línea quinta decía que “cada grano de uva parecía jugosa como una mujer carnosa” y en la décima que “era un raro día encantador en un febrero áspero”. He estado a punto de dejarlo en ambas ocasiones. Espero que no os haya pasado lo mismo y me leáis algún día más. Ah, y ese libro es un best-seller de un autor que ha vendido miles de ejemplares de sus obras. Lo mío es algo mucho más modesto: unas crónicas para que las leáis vosotros, mis amigos.

3 respuestas to “1. El viaje.”

  1. Avatar de Chiqui Chiqui Says:

    Estoy impaciente por seguir tu viaje por Japón. Leer tus impresiones y vivencias.

    A mi me gustan las obras modestas de mis amigos, que son grandes best-seller para mi.

  2. Avatar de Juanjo AL Says:

    Con comentarios así soy capaz de volver a escribir «EL nombre de la rosa».
    Gracias y un beso

  3. Avatar de Luigi Luigi Says:

    Pues eso, Angelito, que otra vez mas tus amigos y confidentes estamos deseosos de recorrer este viaje literato pegado a tus talones.
    Que maravilla! Gracias y mil besos y pico.

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