29. Final, 2ª de 3.

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El profeta Elías.Negocio en Jordania.
O negociete.
Seguro que no triunfarías, pero no por la competencia.
En Ammán no he visto ni una tienda de bicicletas.  Claro que tampoco he visto ni una bicicleta.  Ni en Ammán, ni por las carreteras.
En Wadi  Musa había  un negocio de alquiler de bicis aunque tampoco vi ni una por las calles, ni por Petra.
Además en ambas ciudades podrían ser de un modelo mucho más sencillo de lo habitual: sin cadena ni pedales. Porque solo serviría para ir cuesta abajo.
Piénsatelo, joven emprendedor.

El señor Montoro.
Que no me lo puedo creer: acabo de llegar y lo primero que oigo son unas declaraciones del señor Montoro que dice que no apoyarán las políticas económicas del gobierno porque el IVA es un impuesto injusto. Oye, que es literal: “el IVA, que es un impuesto claramente injusto”. Y lo dice quien ha sido ministro de Economía.  Si él considera que es injusto, imagino que también lo consideraba cuando dependía de él. ¿Por qué no lo eliminó?
No he visto tamaña desfatachez excepto cuando hablan del aborto que parece que es pecado solo cuando no mandan ellos.

Nombres.
En algunos viajes me topo con algunos nombres que ofrezco a las jóvenes parejas que están esperando un hijo y buscan desesperadamente un nombre que sea original ahora que ya no lo son los habituales Yesica, Omar, Sonia, Sandra, Hugo…o los de las regiones que son nacionalidades históricas.
En el museo de Gadara hay un mosaico con estos tres nombres por si los quieres utilizar: Valentiniano, Eustatia y Protogenia. El segundo no lo recomiendo porque todo el mundo acabaría llamando a la niña ‘Eustaquia’, pero el último me parece impresionante. Se lo voy a sugerir a una embarazada que conozco, pero hasta ahora he tenido poco éxito con los intentos anteriores.

Control de sexos.
Jordania es un país musulmán. Eso ya lo sabemos. Pero aunque sea de una moral más laxa que algunos de sus vecinos como los saudíes, cuando viajan en autobús obligan a cambiar al personal de asiento para que no ocurra como dicen que era en los banquetes de la corte de Versalles, o sea chico-chica-chico-chica. Aquí no.
¿Qué pasa con los de largo recorrido que te venden el billete con número de asiento? La verdad es que solo puede sacar uno así pero comprobé estupefacto que te lo venden con el género o con el sexo, no me acuerdo. Y así ya saben  que no vas a pecar. Porque imagino que es por eso por lo que lo hacen. ¡Si supieran los moralistas de esas religiones, y los estadistas que las imponen en la vida civil, lo difícil que es pecar!
Pues ellos lo ponen así de fácil.

Alfombras.
Tengo un amigo que estuvo hace poco tiempo en Jordania. Me explicó que en un hotel el lugar de ponerle la alfombra a un lado de la cama y de la mesilla como es lo habitual, la pusieron dentro del armario. Ellos por supuesto la sacaron y la utilizaron.
Cuando al cabo de unos días volvieron al mismo hotel no había alfombra ni en el armario ni en el suelo: era una alfombra para rezar y ellos infieles ignorantes la habían mancillado. Gracias a esa información no hicimos lo mismo en Irbid donde teníamos una alfombra preciosa doblada cuidadosamente encima de un sofá.
Que te sirva de aviso.

Las mujeres del golfo.
Me he percatado de que algunas veces en mis crónicas para referirme a algunas señoras que van muy tapadas, vaya, que van con el niqab, digo de ellas que son “las mujeres del golfo”. Y ésa es una expresión ambigua que puede resultar insultante. Porque lo que quiero decir es que son originarias de alguno de los países del golfo Pérsico y de ninguna manera que su marido sea un golfo según la acepción del DRAE de “2. m. y f. Pillo, sinvergüenza, holgazán. U. t. c. adj.”. Que a lo peor también lo es.
NB.
Sobre el niqab.
Es la prenda que en cuanto a “tape” es el escalón anterior a la burqa aunque algunas la transforman en tal poniéndose unas grandes gafas de sol encima. O sea una “fashion burqa”. A mí ambas prendas, niqab y burqa, me producen un gran malestar. Y cabreo.

Sobre Abdías y Elías.
Cuando leí la historia de Elías me topé con este santo varón del que no había oído hablar antes: Abdías. Fue el que “tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua”.
¿Tú te imaginas a 50 de cualquier profesión juntos en una cueva y además a pan y agua?
Porque tú metes a 50 informáticos y sería horrible. O a 50 maestros. ¿Y 50 médicos nefrólogos? Pero 50 profetas…Aunque fuesen de la misma cuerda. Todos viendo visiones y contándoselas a los demás. “Pues a mí me ha dicho ‘…’ –aquí pon a tu Dios favorito- que les diga a los filisteos que si siguen organizando bulla nocturna   que les va a llover yogur caducado”. “Pues a mi me ha dicho ‘…’ que les diga a los de Calanda que como vuelvan a contar lo del milagro que se quedarán todos sin piernas”. “Pues a mí…”.
Porque lo peor de los profetas es que necesitan a alguien a quien contarlo y que además se lo crea.
Horrible. Y a pan y agua. Pero debían ser otros tiempos pues también está escrito que Elías le dijo a Abdías: “Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel”.
¿Te imaginas a 850 profetas comiendo en la misma mesa?
Lo dicho: mucho mejor ahora.
Pero Elías también tenía lo suyo.
Pues el profeta iba de aquí para allí predicando o profetizando, no estoy muy seguro, y una de las veces retó a 400 profetas de otra creencia. Una apuesta tonta, que tampoco te la escribo porque no te la creerías, pero los 400 perdieron y “Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló”.
Nada un tío humanitario. Y tolerante. O como dicen ahora los jóvenes: un tío legal.
Otra cosa que hizo fue que una vez un rey quería verlo y “envió a él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió a donde él estaba; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y el capitán le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas. Y Elías respondió y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta.  Y descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta”.
¿Te parece mucho? Pues lo volvió a hacer otra vez con “otro capitán de cincuenta con sus cincuenta”. Todos a la parrilla. Y cuando ya llevaba liquidados por ese medio a 102 (1+50+1+50) volvió a subir otro “capitán de cincuenta con sus cincuenta”. Pero éste iba ya acojonadito.  Y claro a éste lo perdonó.
Lo que te he dicho: un tío legal.

NB
Sobre las matemáticas en la Biblia.
A mí la frase del comienzo de “tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas,…” me está haciendo dudar de quien mandó escribir esta descripción. Porque muchas veces los iluminados eran analfabetos pero tenían un amanuense que era el culto. “Venga amanuense Ramón escribe…”
Y va y le suelta lo de arriba. Que no tenía ni la ESO. Porque es mucho más fácil decir que “puso los cien profetas, cincuenta en cada cueva”. Pero como el amanuense debía de estar harto de tanta profecía y el que quedaba como autor del cuento era el profeta le escribió lo de “tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta” para dejarlo en ridículo.

2 comentarios to “29. Final, 2ª de 3.”

  1. carvansaray Says:

    Muy bueno! No dejo de sorprenderme con tu blog,¿cómo hacés para tener semejante disciplina para escribir un post cada día? Te admiro!

  2. alelsoles Says:

    Muchas gracias.
    Un beso

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