13. Van, día 1, 1ª parte.

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Isla de Akdamar, residencia del rey Gagik I (908-944)Isla de Akdamar. Una de las cosas que hay que ver en Van es esta isla. En Turismo me explicaron cómo se iba hasta allí, pero el problema de esas informaciones es que no las han probado los que las explican o que son verdad en verano y ahora puede ser parecido, pero no igual. Afortunadamente un señor turco me adoptó en el viaje y me dijo lo que tenia que hacer: se coge un minibús, siempre una furgoneta Ford Transit, hasta Gedas. Allí coges otra hasta Akdamar y te bajas en un embarcadero.
Me dijeron en Turismo que hay un barco tipo autobús que va y viene a la isla y lo que me encontré fue un japonés jovencito esperando y un barco tipo taxi. O sea que si estas sólo como el japonés pagas todo el barco y si llego yo pagamos la mitad. El japonés quería cogerlo ya. Quizás llevaba mucho rato esperando. Le dije que a esperar a que viniesen mas turcos, porque extranjeros debíamos estar sólo él y yo, que ayer hasta estábamos en el mismo restaurante. Como no viene nadie intento regatear el precio. No debe ser una costumbre nipona porque el joven se queda muy sorprendido. Pero no lo bajaban. A esperar.
Aparecen tres turcos. Los abordo. Que no van a la isla. Uno es de tipo trabajador y los otros dos como jefes de negociado, con trajes y con pinta de no haber cogido una escoba ni una pala en 40 años. Ante mi sorpresa se ponen a arreglar las escaleras del muelle y a limpiar todo aquello. Debe ser como la brigadilla del ayuntamiento pero de lujo. O quizás sean criminales urbanísticos y les han castigado a arreglar cosas municipales. Al fin aparecen otros dos turcos. Uno lleva una cámara enorme y otro un micrófono. Por señas y enseñándome un carné se me presentan como empleados de una cadena de televisión turca y me preguntan algo de unas fotografías. No entiendo su interés por mí ni porqué me explican su vida profesional. Aparece también un gendarme. Como ya somos cinco creo que ya nos podemos ir aunque no pague el gendarme. No entiendo porqué, pero no nos vamos. El gendarme venga a hablar por el teléfono celular.
Al rato aparecen una pareja de holandeses y un joven turco. Él es un periodista y ella una fotógrafa y el joven su traductor. Están haciendo un articulo o una serie de ellos para un periódico holandés sobre esta parte de Turquía. Los de la tele les hacen a su vez un reportaje a ellos. ¿Se llama esto metaperiodismo? Por lo visto estábamos esperando a que llegasen y por eso los de la tele me preguntaban si yo era “ellos”. No sé porqué pero del grupo hay tres que no pagan: el gendarme, por supuesto, y los de la tele. Que está bien que no paguen pero deberían ser en cualquier caso divisores. Porque imagínate que coges un viaje en un avión y va lleno de parlamentarios españoles, que creo que no pagan el avión. Y va y te dice el capitán que tienes que pagar cien mil euros para ir de Reus a Cambrils porque eres el único que pagas y todos los demás van “de gratis”, que no es que no paguen, es que lo pagas tú. Mi nivel de turco no me permite esas reflexiones, pero al final nos vamos.
Hay un grupo trabajando en la isla. Todo está como recién hecho. El guía turco me explica luego que la semana próxima viene aquí el primer ministro turco con el ministro de cultura armenio a inaugurar la restauración. Ahora entiendo lo de los jefes de negociado arreglando las escaleras.
La isla de Akdamar.
En el 921 Gagik Artzruni, rey de Vaspurkan o Vaspurakan, construyó un palacio, una iglesia y un monasterio en esta isla que esta a 4 kilómetros de la costa. (Los nombres de estos reinos y reyes de por aquí parecen sacados de un tebeo o de los juegos de ordenador) Sólo queda la iglesia cuyos relieves se consideran obras maestras del arte armenio.
Nos dicen que tenemos una hora. El holandés dice que él necesita dos horas. ¿Qué querrá hacer? Al final el “capitán” del barco nos dice que hora y media. El japonés y yo, por separado, subimos hasta la cima. El espectáculo es precioso. Hay unos acantilados enormes llenos de aves que salen en bandadas cuando llego arriba. Se ve toda la islita y el lago hasta donde alcanza la vista. Enfrente grandes montañas nevadas. El gendarme me dirá luego que una cercana tiene 3200 metros y que la distancia a la orilla es de 4800 metros. Hay muchos conejos correteando por allí. ¿Se los comerán los turcos? No he visto en ningún lugar ni mercado que los vendan ni los coman.
Al bajar me dedico a la iglesia. Es preciosa. Tiene unos relieves que parece mentira que se hayan podido conservar así hasta ahora. Hay uno muy gracioso de Jonás saliendo de la boca de la ballena. ¿Cómo se imaginaba que era una ballena un escultor armenio del siglo X? Pues un pez con la cabeza de un perro. Pero… está todo recién arreglado y limpio y por la visita de la semana próxima la iglesia esta cerrada. Tendré que volver otro año.
Los holandeses me explican que llevan al gendarme porque sigue siendo una zona sensible. No sé si lo han pedido ellos o es una imposición de las autoridades turcas. El de la tele que llevaba el micrófono se hace amigo mío, quizás porque somos los únicos mayores. Se empeña en que me siente a su lado. Lástima que no nos entendamos.
Al volver al embarcadero el japonés se queda en la carretera intentando ir hacia Tatvan, los de la tele y los periodistas se van en el coche de los turcos y el gendarme para a todos los coches que pasan para que nos cojan a nosotros. Al final uno va donde él quiere. Deja al gendarme en Gevas y a mí me lleva hasta Van. Afortunadamente habla algo de inglés. Es un ingeniero de alimentación pero trabaja como visitador medico. Me dice que es kurdo y los problemas que tienen todavía. El año pasado encontré a uno que me comparo la situación de los kurdos turcos con los catalanes y me enseño propaganda de un grupo independentista catalán. Mi guía calcula que en las luchas de estos últimos años, creo que los 80 y 90, han muerto mas de 30 mil personas. Me cabreó bastante la comparación. A eéte que me llevaba en el coche, aún no le habían adoctrinado los nacionalistas de la patria mía.
La tabla de rezar.
Cuando estaba en la sala de espera de Igdir un creyente se puso a rezar allí. Como por lo visto no pueden rezar encima del suelo y no tendría a mano el hombre una alfombra lo hizo encima de una tabla. En la isla de Akdamar otro creyente después de lavarse las manos y la cara también ha cogido otra tabla y se ha puesto a rezar encima. No se como se llama esa figura geométrica pero para que os hagáis una idea: imaginad las tablas de la ley con las que bajo Moisés del Sinaí (que por eso en Egipto se llama Monte Moisés) Pues sólo una de las dos tablas pero de metro y medio de largo por unos 60 centímetros de ancho. Como las dos que he visto eran iguales en tamaño y forma imagino que no será una casualidad sino que siguen un estándar. ¿Quién lo define? ¿Será ISO? ¿Tiene que ser de madera maciza como las que he visto o puede ser aglomerado? ¿Pueden estar pintadas o barnizadas? ¡Cuantas dudas! Tendré que buscar en Google por “tablas de rezar portatiles”. En turco.

Nota del “editor”: La inestimable Wikipedia no dice nada de “tablas de rezar” o equivalentes en madera. Por extensión dice de las alfombras de rezo, en inglés “prayer mats” o “prayer rugs” que “Typical prayer rug sizes are approximately 3′ x 5′ – 4′ x 6′, enough to kneel above the fringe on one end and bend down and place the head on the other.” Así que metro y medio por 90 centímetros es usual. También que “A Muslim must clean himself or herself before prayer and pray in a clean place.” Parece más fácil que una tabla destinada a ese uso esté más limpia que el suelo. En cuanto a la forma redondeada de un extremo de la tabla, al estilo de las tablas de Moisés o de las de surf, es para orientar ese extremo hacia La Meca, lado en el que apoya la cabeza el creyente postrado. Las alfombras tienen habitualmente un dibujo de fácil orientación, para que quien reza tenga siempre la misma postura en la alfombra.

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7 comentarios to “13. Van, día 1, 1ª parte.”

  1. carmen lahoz Says:

    Querido primo,no sabes lo agradable que me haces los dias , ya que como estoy recien operada estoy en la cama y estoyde cama hasta ………………como me gustaria poder compartir contigo un viaje,
    Me siento, como siempre orgullosa de ser tu prima,
    un beso

  2. Angel de Turquia Says:

    Marıcarmen, que lo lee todo el mundo. Vaya, todo el mundo que quiere y me dices unas cosas…

  3. Chiqui Says:

    ¡Que estampa! El gendarme, el japones, los dos holandeses de la tele, el currito, los que arreglan la escalera y tú… en un barco-taxi… buff 🙂

    ¡que dificil será la comunicación!… pero al final logras ir dónde quieres y hacerte entender, que es lo importante.

    Carmen, que tengas una pronta recuperación. ¡¡Los relatos de tu primo seguro que te ayudan en la cura!!

  4. Angel de Turquia Says:

    Chiqui, me explique mal: los jefes de negociado que arreglaban la escalera, era la del embarcadero y se quedaron alli. No vinieron a la isla. Lo digo porque no vaya a ser que me lea el jefe de los jefes y se crea que se fueron de parranda. Por cierto, un turco me enseño un periodico donde aparecia el primer ministro y un obispo, imagino que armenio, inaugurando la restauracion. O sea que ahora ya se puede visitar, que esta abierta la iglesia.

  5. jose luis Says:

    Los regateos casi siempre suelen ser alegres y sirven para mezclarse, pero algunas veces cuando no queda otra y no ceden pueden ser “dramáticos”.

  6. Angel de Turquia Says:

    Joseluis, tienes toda la razon.

  7. LUIGI Says:

    Di que si Carmen! las verdades a veces sorprenden pero así es la “pura realidad”. Angelito nos encanta!
    besos

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